miércoles, 21 de febrero de 2024

32-30 Noviembre 10, 1933 ,

 32-30 Noviembre 10, 1933 

La Divina Voluntad no cambia ni acción, ni modo, lo que hace en el Cielo hace en la tierra, su acto es universal y único. Quien no vive de la Divina Voluntad, reduce al ocio al Artífice divino, y escapa de sus manos creadoras. 


(1) Mi pobre mente parece que no sabe hacer otra cosa que pensar en la Divina Voluntad, siento sobre mí una fuerza potente, que no me da tiempo a pensar y a querer otra cosa, sino sólo aquel Fiat que es todo para mí. Después pensaba entre mí: “¡Oh! cómo quisiera hacer y vivir de Voluntad Divina, como se hace y se vive en el Cielo”. Y mi dulce Jesús sorprendiéndome con su breve visita me ha dicho: (2) “Hija mía bendita, en mi patria celestial reina el acto único y universal, una es la Voluntad de todos, lo que quiere uno quiere el otro, ninguno cambia acción ni Voluntad, cada bienaventurado siente como vida propia a mi Querer, y con el tener todos una sola Voluntad, forma la sustancia de la felicidad de todo el Cielo. Mucho más que mi Divina Voluntad no sabe hacer, ni puede hacer actos interrumpidos, sino continuos y universales, y como en el Cielo Ella reina con su pleno triunfo y con la totalidad de su dominio, todos sienten como en naturaleza su Vida universal, y están llenos hasta el borde de todos los bienes que Ella posee, a lo más puede ser según la capacidad de cada uno, y del bien que han hecho en vida, pero ninguno podrá cambiar ni Voluntad, ni acción, ni amor. La potencia de mi Divina Voluntad tiene a todos los bienaventurados absorbidos, identificados, fundidos en Sí misma, como si fueran uno solo. ¿Pero crees tú que el acto universal de Ella se extiende sólo en el Cielo, y su Vida palpitante y comunicativa a cada criatura? No, no, lo que hace en el Cielo hace en la tierra, no cambia ni acción, ni modo, su acto universal se extiende a cada uno de los viadores, y quien vive en Ella siente su Vida Divina, su santidad, su latido increado, que mientras se constituye vida de la criatura, con su movimiento incesante se vierte siempre en ella, sin cesar jamás, y la feliz criatura que la hace reinar se la siente por todas partes, por dentro y fuera su acto universal la tiene circundada por todos lados, de modo que no puede ir fuera de mi Voluntad, y su continuo dar la tiene ocupada siempre en recibir, así que aunque lo quisiera no tiene tiempo de hacer o de pensar en otra cosa. Por eso la criatura puede decir y puede estar convencida, que como se vive en el Cielo, así ella vive en la tierra, sólo hay diferencia de Volumen 32 47 lugar, pero uno es el amor, una es la Voluntad, una la acción. ¿Pero sabes tú quién no siente la Vida del Cielo en su alma, y no siente el acto universal, la fuerza única de mi Voluntad? Quien no se hace dominar por Ella, no dándole libertad de reinar, ésta sí que cambia acción, amor, voluntad, a cada momento, pero no es mi Voluntad que cambia, Ella no puede cambiar, sino que es la criatura la que cambia, porque viviendo de voluntad humana no tiene virtud, ni capacidad de recibir el acto universal y único de mi Voluntad, y, pobrecita, se siente mutable, sin firmeza en el bien, siempre una caña vacía que no tiene fuerza de resistir a cada pequeño soplo de viento; las circunstancias, los encuentros, las criaturas, le sirven de viento para ponerla en giro, ahora para hacer una acción, ahora alguna otra, ahora a amar una cosa, ahora otra, y por eso se ve ahora triste, ahora alegre, ahora toda fervor, y ahora toda frialdad, ahora inclinada a las virtudes, ahora a las pasiones, en suma, en cuanto cesa la circunstancia así cesa el acto en ellas. ¡Oh! voluntad humana, cómo sin mi Voluntad eres débil, cambiante, pobre, porque te falta la vida del bien que debería animar tu voluntad, por eso la vida del Cielo está lejana de ti. Hija mía, no hay desgracia mayor, ni mal que merezca ser más llorado, que el hacer el propio querer”. (3) Después seguía pensando: “¿Pero por qué Dios tiene tanto interés en que se haga la Divina Voluntad? Y mi siempre amable Jesús ha agregado: (4) “Hija mía, ¿quieres saber por qué tengo tanto interés en que se haga mi Voluntad? Porque esta fue la finalidad por la que creé a la criatura, y no haciéndola me destruye la finalidad por la que la creé, me quita mis derechos que con toda razón y sabiduría divina tengo sobre ella, y se pone en contra mía, ¿no te parece grave que los hijos se pongan en contra del padre? Y además, Yo creé a la criatura para que fuese y formase la materia prima en mis manos para poderme deleitar y formar de esta materia mis más grandes trabajos y mis más bellas obras, a fin de que me sirvieran para adornar mi patria celestial, y recibir de ellas mi más grande gloria. Ahora, esta materia de la criatura se me escapa de mis manos, se pone en contra mía, y a pesar de tantas materias que he formado, no puedo hacer mis trabajos establecidos y me reducen al ocio, porque no estando mi Voluntad en ellas, no se prestan a recibir mis trabajos, se vuelven como piedras duras, que por cuantos golpes se les puedan dar, no tienen la suavidad de recibir la forma que se quiere dar, se rompen, se reducen en polvo bajo los golpes, pero no me es dado el formar el más pequeño objeto, y permanezco como aquel pobre artífice, que habiéndose formado tantas materias primas, oro, fierro, piedras, las toma en sus manos para formar las más bellas estatuas que había establecido, y estas materias no se prestan, más bien se ponen en contra de él y no le es dado desarrollar su bello arte, así que las materias sirven sólo para obstaculizar el espacio, pero no para cumplir sus grandes designios, y ¡oh! cómo le pesa el ocio a este pobre artífice. Así soy Yo, porque no estando mi Voluntad en ellas, no son capaces de recibir mis trabajos, no hay quién las vuelva blandas, ni quién las cueza para recibir mi virtud creadora y obradora, y si tú supieras qué significa saber hacer, poder hacer, tener materias para hacer, sin poder hacer nada, llorarías Conmigo por tanto dolor y por una afrenta tan grave; ¿te parece poco ver tantas criaturas que ocupan la tierra, y porque falta en ellas la Vida obrante de mi Voluntad, no me es dado desarrollar mi arte y hacer lo que quiero? Por eso lo que más te debe importar es hacer vivir sólo a mi Voluntad Divina en tu alma, porque sólo Ella sabe disponer a las almas para recibir toda la habilidad de mi arte, y así no pondrás a tu Jesús en el ocio, sino que seré el trabajador asiduo, para formar de ti lo que quiero”. “Deo Gratias Sempre ed in Eterno”

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