domingo, 22 de octubre de 2023

CATECISMO 1788 EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO

 1788:

Para esto, el hombre se esfuerza por interpretar los datos de la experiencia y

los signos de los tiempos gracias a la virtud de la prudencia, los consejos de las

personas entendidas y la ayuda del Espíritu Santo y de sus dones.

El hombre tiene que "esforzarse en interpretar". La palabra "esfuerzo" no hay que reducirla a lo físico,

que también hay esfuerzos morales y de conciencia. De hecho uno de los mayores peligros que tenemos

es la "ligereza de conciencia": el tomarse a la "ligera" cuestiones que son serias.

Hay un trabalenguas que dice: "No hay mayor anormalidad que tomarse normalmente las cosas

anormales".

No es bueno invertir el grado de preocupación: con las cosas que son insignificantes, nos obsesionamos

con ellas, mientras que a las cosas importantes las estamos trivializando. Dicho de otro modo:

"dogmatizamos lo relativo y relativizamos lo dogmático". Esto suele ocurrir con bastante frecuencia.

2 h.c.

Catecismo 1786 -1789 Decidir en conciencia

En este "esfuerzo" el hombre interpreta los "datos de la experiencia", "los signos de los tiempos". Esta

expresión no es fácil de concretar, pero sería el cómo ve uno que se desarrollan las cosas. Popularmente

se diría: Hacia dónde van los tiros", hacia donde nos conduce esta situación.

No podemos pensar que eso de decidir e conciencia es sinónimo de encerrarte a solas contigo mismo. El

consejo forma parte de mi decisión de conciencia.

Tan malo sería la persona que pretende no decidir ella, sino que los demás decidan por ella; como que

decidiera de una manera "autosuficiente", sin contar con nadie, en la arrogancia de no necesitar de

nadie.

El "Consejo", es incluso una "obra de misericordia": "Dar buen consejo al que lo necesita". Eso supone,

por parte de quien lo recibe, tener humildad y aceptar todo aquello que le ayude a iluminar sus

oscuridades.

Esto de "dar consejo" y sobre todo cuando son correcciones personales: para poder corregir a una

persona hay que quererla mucho, y me tiene que importar mucho para atreverme a darle un consejo.

Habla en este punto de "personas entendidas".

Esto es algo evidente, pero no siempre lo hacemos. Cuando tenemos una duda por alguna cuestión, lo

lógico es que busque a alguien que me ayude de verdad, no buscar a alguien que me alague los oídos o

para que me confirme lo que yo quiero escuchar.

El consejo no implica obediencia, ni tampoco estoy pidiendo que alguien decida por mí. Por eso es

importante pedir consejo con una intención de buscar "limpiamente la luz y la verdad".

Recuerdo que un joven, que estuvo mucho tiempo en mi parroquia, y en un momento determinado me

dijo que había perdido la fe: "¿Ahora me dices eso a mí, que soy tu párroco?", ¿A quién has preguntado

cuando tenías dudas de fe…?, ¿al portero de la discoteca…?.

Es decir hay que buscar el consejo de una persona entendida.

Y también dice: la ayuda del Espíritu Santo y de sus dones. Que por cierto el "don de consejo" es uno de

los dones del Espíritu Santo.

Los "dones" Dios los da en la medida que los deberes de "estado" lo requieren. Cuando Dios nos pone

en determinadas responsabilidades: por ejemplo un padre que tiene a unos hijos a los que tiene que

aconsejar. Ese padre y esa madre Dios les da un don especial del Espíritu Santo para aconsejar, y para

poder decidir bien. Uno tiene que confiar en la Gracia, porque Dios no solo te dice lo que tienes que

hacer, sino que también te asiste con su gracia.

Esa asistencia del Espíritu Santo la tenemos que invocar con frecuencia para que nos sostenga y nos

ilumine.

35-40 Marzo 22, 1938

  35-40 Marzo 22, 1938  En cuanto la criatura se decide a vivir en el Divino Querer, todas las cosas se cambian para ella, y viene puesta en...