Oración de Sellamiento
Yo ....... me coloco a los pies de Jesucristo y me rindo a su Señorío, me ato a su santa voluntad, me amarro con los lazos infinitos de su misirecordia, abro mi corazón de par en par para que penetre e invada todo mi ser.
En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo muerto y resucitado, yo clamo y reclamo su preciosa sangre sobre mi, sobre mi familia, sobre mis bienes espirituales y materiales.
Yo sello mi corazón para que con tu Sangre Presiosa sea limpiados de odios, resentimientos, temores, angustia, soledad, tristeza, dolor...
Yo ...... sello mi espíritu en la Sangre Preciosa de Jesús. Yo ....... sello mi alma en la Sangre Preciosa de Jesús. Yo ....... sello mi mente y voluntad en la Sangre Preciosa de Jesús. Yo...... sello mi pasado y mi presente en la Sangre Preciosa de Jesús.
Sello a mis hijos (nombrarlos) para que ante el sello poderoso de la Sangre de Jesús huya toda la fuerza del mal. Aplico la Sangre de Jesús sobre mi casa y los que habitan en ella.
Sello con la Sangre de Jesús mi trabajo o negocio para que queden sellados y ninguna potencia del maligno puedan hacerme daño.
Amén
Oración de la Sangre de Cristo
Señor Jesús, en tu nombre y con
el Poder de tu Sangre Preciosa
sellamos toda persona, hechos o
acontecimientos a través de los cuales
el enemigo nos quiera hacer daño.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos toda potestad destructora en
el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego,
debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas
de la naturaleza, en los abismos del infierno,
y en el mundo en el cual nos movemos hoy.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
rompemos toda interferencia y acción del maligno.
Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada una de ellas),
las personas que el Señor enviará a ella,
así como los alimentos y los bienes que
Él generosamente nos envía para nuestro sustento.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos tierra, puertas, ventanas,
objetos, paredes, pisos y el aire que respiramos,y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos los lugares en donde vamos
a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar
(nombrar a cada una de ellas).
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.
Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria a fin de que Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.
Te agradecemos Señor por Tu Sangre y
por Tu Vida, ya que gracias a Ellas
hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo.
Amén
Oh Jesús, ven a mí; ¡me arrojo en tus brazos! Méteme en tu Corazón, ata mis pensamientos, mis afectos, mis latidos, mis deseos, mi voluntad, de modo que esté siempre unido a Ti y en continua adoración a Ti y en Ti
La oración que Padre Pío
rezaba a la Virgen María
Santísima
Virgen Inmaculada y Madre mía María, a ti que eres la Madre de mi Señor, la
Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza, el Refugio de los pecadores, recurro
hoy, yo que soy el más miserable de todos, te venero, oh gran Reina y te agradezco
por todas las gracias me has dado hasta ahora, especialmente haberme librado
del infierno, tantas veces merecido por mí.
Yo te amo, Señora amabilísima, y por el amor que te tengo, prometo querer servirte siempre y hacer todo lo que pueda para que tú seas amada más por los demás.
Pongo en ti, después de Jesús, todas mis esperanzas, toda mi salud, acéptame como tu siervo, y acógeme bajo tu manto, tú, Madre de Misericordia.
Y ya que eres tan potente ante Dios, líbrame de todas las tentaciones o obtenme la fuerza de vencerlas hasta la muerte.
A ti te pido
el verdadero amor a Jesucristo, de ti espero hacer una buena muerte, Madre mía,
por el amor que tienes a Dios, te ruego me ayudes siempre, pero más en el
último momento de mi vida. No me abandones hasta no verme salvo en el cielo,
bendiciéndote y cantando tus misericordias por toda la eternidad.
Amén.
Consagración al Corazón Inmaculado de María
(Oración que rezaba el Padre Pío)
Oh María Virgen potente y Madre de misericordia, Reina del cielo y Refugio de los pecadores, nosotros nos consagramos a tu Corazón Inmaculado, te consagramos todo nuestro ser y toda nuestra vida, todo lo que tenemos, todo lo que amamos, todo lo que somos, nuestros cuerpos, nuestros corazones y nuestras almas.
A ti consagramos nuestros hogares, nuestras familias, nuestros países.
Nosotros queremos que todo lo que está en nosotros, que todo lo que está alrededor de nosotros, te pertenezca y participe en los beneficios de tu bendición maternal.
Y para que esta consagración sea verdaderamente útil y duradera, renovamos hoy oh María, las promesas de nuestro bautismo y las de nuestra Primera Comunión y Confirmación.
Nos comprometemos a profesar siempre con valor la verdad de la fe, a vivir como verdaderos católicos, siguiendo plenamente sumisos a todas las directivas del Pontífice y en comunión con él. Nosotros nos comprometemos a observar los mandamientos de Dios y de la Iglesia y en particular la santificación de los sacerdotes.
Nos comprometemos también a profesar en nuestra
vida, por lo que nos sea posible, las prácticas de la religión cristiana y
especialmente la Santísima Comunión y el rezo del Santo Rosario, todos los
días.
Te prometemos, en fin, o Gloriosa Madre de
Dios, eterna Madre del Hombre, poner todo nuestro corazón al servicio de tu
culto bendito para asegurar, por medio de tu Corazón Inmaculado, el reino de tu
corazón a beneficio de nuestras almas y de las de todos los hombres, en nuestro
querido país y en todo el Universo, en la tierra como en el cielo, así sea.
Alabado sea Jesús y María
ORACIÓN A
NUESTRA SEÑORA DE LAS GRACIAS (venerada en la iglesia de los padres Capuchinos en
San Giovanni Rotondo)
¡Oh celeste
tesorera de todas las gracias, Madre de Dios y mía Madre, ¡María! que es la
hija primogénita del Padre eterno y que tiene en tus manos Su omnipotencia,
tenga piedad de mi alma y concédeme la gracia que fervorosamente suplico.
Avemaría.
¡Oh misericordiosa
dispensadora de las gracias divinas, María Santísima, ¡Madre del Hijo de Dios
encarnado! que la coronó con Su inmensa sapiencia, considera la grandeza de mi
sufrimiento y concédeme la gracia de que tanto necesito.
Avemaría.
¡Oh dulcísima
dispensadora de las gracias divinas, Inmaculada esposa del eterno Espírito
Santo, ¡María Santísima! que de Él recibió un corazón que se conmoved por
piedad de las desventuras humanas y no puede resistir a consolar los que
sufren, tenga piedad de mi alma y concédeme la gracia que espero con plena
confianza en tu inmensa bondad.
Avemaría.
Si, si, mi
Madre, tesorera de todas las gracias, refugio de los pobres pecadores,
consoladora de los aflijos, esperanza de quien se desespera y auxilio
poderosísimo de los cristianos, deposito en ti toda mi confianza y tengo
certeza de que mi obtendrá de Jesús la gracia que tanto deseo, desde que sea
para el bien de mi alma.
Dios te salve,
Reina y Madre de misericordia.
Oración al
Padre Pío compuesta por Juan Pablo II
Enséñanos, te
rogamos, la humildad de corazón para estar entre los pequeños del Evangelio a
quienes el Padre prometió revelar los misterios de Su Reino.
Danos una mirada
de fe capaz de reconocer inmediatamente en los pobres y en los que sufren el
mismo rostro de Jesús.
Sostennos en la
hora del combate y de la prueba y, si caemos, haznos experimentar la alegría
del sacramento del perdón.
Transmítenos la
tierna devoción hacia María, madre de Jesús y nuestra.
Acompáñanos en
la peregrinación terrenal hacia la Patria beata, a donde esperamos llegar
también nosotros para contemplar por toda la eternidad la Gloria del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo.
Amén
CONSAGRACIÓN
PERSONAL A DIOS POR INTERCESIÓN
DEL SANTO
PADRE PIO DE PIETRELCINA
Padre de bondad
y misericordia,
fuente
inagotable de vida y felicidad,
te pido, por
intercesión del santo Padre Pío,
me concedas ser
semejante a él:
sencillo y
humilde, como las florecillas del campo,
libre y alegre,
como los pájaros del cielo;
pobre y
laborioso, como su padre san Francisco
Porque confío en
tu amor y en tu gracia
hoy te ofrezco
libremente cuanto soy y cuanto tengo:
deposito mi
pasado en tu misericordia,
encomiendo mi
futuro a tu providencia
y me quedo
tranquilo como un niño pequeño
en brazos de su
madre cariñosa,
tratando de
vivir un día a la vez.
Te entrego mi
memoria,
mi inteligencia
y mi voluntad.
Te consagro mis
fuerzas y mis límites:
tómame como soy
y haz de mí
como hiciste de
Pío de Pietrelcina,
un buen
cristiano y un honrado ciudadano
que te alabe
sirviendo a mis hermanos.
Amén.
CORONILLA A SAN MIGUEL ARCANGEL
ORACION POR LA CONVERSION DE LOS PECADORES
Señor, te pido
la conversión de los que, como yo, son pecadores.
Quiero unirme,
junto al Santo Padre Pío,
a tu deseo de
salvación universal,
solidarizándome
con mis hermanos
y emprendiendo
con ellos un camino de sincera conversión.
Dame la gracia
de cumplir tus mandamientos
alimentando al
hambriento, dando de beber al sediento,
vistiendo al
desnudo, alojando al forastero,
visitando al
enfermo y al encarcelado,
descubriéndote y
respetándote en la obra de tus manos.
Cambia mi forma
de pensar y de sentir,
porque muchas
veces no parezco hijo tuyo.
Y permíteme
disfrutar al final de los tiempos
del banquete que
tienes preparado
no sólo para los
que te conocen y sirven,
sino también
para aquellos que no han tenido esa gracia
y que, a pesar
de no saberlo, también son hijos tuyos.
Oración por
los enfermos
Padre Pío , ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos e intercede ante el Padre misericordioso por los que sufren. Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo; sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación; consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia; alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; alivia a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; acompaña a quienes pasan las noches insomnes; visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; alumbra a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan; toca los miembros y músculos que han perdido movilidad; ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan; apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; calma a quienes se estremecen por dolores y calambres; concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan; devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos; vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; guía a los moribundos al gozo eterno; conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios; y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad. Amén.
Oración por
las Almas del Purgatorio
Padre
misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante en el cielo, te suplico
tengas piedad de las almas del Purgatorio.
Recuerda tu
eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu amado Hijo.
Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad.
Dios, Padre celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has
concedido a las almas de los fieles difuntos.
Amable Salvador,
Jesucristo.
Eres el Rey de
reyes en el país de la dicha.
Te pido que por
tu misericordia oigas mi oración y liberes las almas del Purgatorio, en
particular, N...
Llévalas de la
prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el Reino
de tu gloria.
Amable Salvador,
te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima Sangre,
salvándolas de la muerte eterna.
Dios Espíritu
Santo, enciende en mí el fuego de tu divino amor.
Aviva mi fe y
confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que
sufren en el Purgatorio.
Quiero aplicar
los méritos de esta devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en
especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y
amigos.
Atiende mi
plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu gloria.
Dios Espíritu
Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado,
fortalecido y aliviado a estas benditas almas y en especial por consolarlas en
los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna.
Que pronto se
unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del
Cielo:
"¡Vengan,
los Bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado
para ustedes desde el principio del mundo" (Mt 25, 34).
Consagración diaria a la
Santísima Virgen María
Te entrego y te
consagro mi vida como hizo tu Hijo Jesús. Me abandono a tu derecho de Madre y a
tu poder de Reina, a la Sabiduría y al Amor del que Dios te ha colmado,
renunciando totalmente al pecado y a aquel que lo inspira, y Te entrego mi ser,
mi persona y mi vida, especialmente mi voluntad, para que Tú la tengas en tu
Corazón materno y la ofrezcas continuamente al Señor junto con el sacrificio
que Tú hiciste de Ti misma, de tu voluntad. En cambio, enséñame a hacer como Tú
la Voluntad Divina y a vivir en Ella.
ORACIÓN A LA
REINA DEL CIELO
(Imprimátur
concedido por el Papa San Pio X el 8 de junio de 1908)
Augusta Reina de
los Cielos y Señora de los Ángeles, a Ti que has recibido de Dios el poder y la
misión de aplastar la cabeza de Satanás, pedimos humildemente que envíes
legiones celestiales para que, bajo Tus ordenes, persigan a los demonios, los
combatan por todas partes, repriman su audacia y los precipiten en los abismos.
!¡Oh buena y
tierna Madre, siempre serás nuestro amor y nuestra esperanza!
Santos Ángeles y
Arcángeles defendednos y guardadnos.
Santos ángeles y arcángeles; defiéndenos, guárdanos- ¡Oh buena y tierna Madre! Tú eres siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! envía los santos ángeles para defenderme y para rechazar lejos el demonio, mi cruel enemigo.
¿San Miguel
Arcángel, Quien como Dios? Nadie como Dios,
ruega por
nosotros
San Gabriel
Arcángel, ruega por nosotros.
San Rafael
Arcángel, ruega por nosotros.
Santos Ángeles
Custodios, rueguen por nosotros,
Coros Angélicos,
rueguen por nosotros.
Reina de los
Ángeles, ruega por nosotros.
Aman.
"San José,
amado protector mío, asísteme en esta circunstancia.
Arcángel San
Miguel, defiéndeme del enemigo infernal, que tantos obstáculos me pone en la
mente para hacerme faltar a esta obediencia.
Arcángel San
Rafael y tú mi Ángel custodio, vengan a asistirme y a acompañarme. Amen ( Sierva
de Dios Luisa Picarreta)
Palabras del
Padre Pío
“Si yo sé que
una persona está afligida, sea en el alma o en el cuerpo, suplicaría a Dios
para verla libre de sus males. De buena gana yo tomaría todos sus sufrimientos
para verla salvada y cedería los frutos de tales sufrimientos en su favor”.
Oracion
San Pío de
Pietrelcina, te pedimos nos enseñes la humildad de corazón, para ser
considerados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió
revelar los misterios de su Reino.
Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.
Alcánzanos una
mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren
el rostro mismo de Jesús.
Protégenos en la
hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría
del sacramento del perdón.
Transmítenos tu
tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra.
Acompáñanos en
la peregrinación terrena hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar
también nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo. Amén.
En el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Letanía a San
Pio de Pietrelcina
Señor, ten
piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten
piedad de nosotros. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre
Celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo
Redentor del mundo,
ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu
Santo,
ten piedad de nosotros.
Santísima
Trinidad, que eres un solo Dios,
ten piedad de nosotros.
Santa María,
Madre de Dios
ruega por nosotros.
Santa María,
Virgen Inmaculada,
ruega por nosotros.
San Pio de
Pietrelcina,
ruega por nosotros.
Amado por Dios,
ruega por nosotros.
Imitador de
Jesucristo,
ruega por nosotros.
Buen pastor de
la gente,
ruega por nosotros.
Modelo para
sacerdotes,
ruega por nosotros.
Luz de la
Iglesia,
ruega por nosotros.
Adorador del
Santísimo Sacramento,
ruega por nosotros.
Fiel hijo de San
Francisco,
ruega por nosotros.
Marcado con el
estigma sagrado de Jesucristo,
ruega por nosotros.
Paciente en el
sufrimiento,
ruega
por nosotros.
Auxilio de los
moribundos,
ruega por nosotros.
Director de
almas,
ruega por nosotros.
Corazón de oro,
ruega por nosotros.
Apóstol de
misericordia,
ruega por nosotros.
Obrador de
milagros,
ruega por nosotros.
Consuelo de los
afligidos,
ruega por nosotros.
Amante del
Santísimo Rosario,
ruega por nosotros.
Ayuda de las
almas en duda y oscuridad,
ruega por nosotros.
Consuelo de los
enfermos,
ruega por nosotros.
Ejemplo de
humildad,
ruega por nosotros.
Fuente de
sabiduría,
ruega por nosotros.
Espejo de la
Vida Divina,
ruega por nosotros.
Amante de Jesús
Crucificado,
ruega por nosotros.
Resignado a la
Voluntad de Dios,
ruega por nosotros.
Haciendo el bien
sobre la tierra,
ruega por nosotros.
Lleno del
espíritu de autosacrificio,
ruega por nosotros.
Nuestra ayuda y
esperanza en todas nuestras necesidades,
ruega por nosotros.
Vasija del
Espíritu Santo,
ruega por nosotros.
Conduciéndonos a
Jesucristo,
ruega por nosotros.
Nuestro padre y
abogado espiritual,
ruega por nosotros.
Coronado con
gloria en el Cielo,
ruega por nosotros.
Cordero de Dios,
que quitas los pecados del mundo,
Perdónanos Señor.
Cordero de Dios,
que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
V. Ruega por
nosotros, San Pío de Pietrelcina,
R. para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
Oremos
Oh Todopoderoso Dios Padre Nuestro, Tu lo ayudaste a San Pio de Pietrelcina a reflejar la imagen de Jesucristo a través de una vida de caridad y autosacrificio. Te pedimos que nos permitas seguir a tu Hijo al caminar en los pasos de San Pio y al imitar su amor desprendido, a través de Jesucristo Nuestro Señor. Amen.
Oración para la Intercesión del Padre Pio
Dios lleno de
Gracia, Tu generosamente bendijiste a tu sirviente, Padre Pio, con los Dones
del Espíritu Santo. Tu marcaste su cuerpo con las cinco heridas de Cristo
Crucificado, como un testigo poderoso de tu salvadora Pasión y Muerte de tu
Hijo, y como una inspiración conmovedora para mucha gente de tu misericordia
infinita, Tu perdón y Tu amor.
En el
confesionario, Padre Pio trabajó sin cesar por la salvación de almas. A través
de su poderosa intercesión, muchos que sufrían fueron curados de enfermedad y
males. Premiado con el don del discernimiento, él podía leer los corazones de
la gente. De la sangre de sus heridas brotaba una dulce fragancia, un signo
especial de Tu Santa Presencia. Con dignidad e intensa devoción, el celebraba la
Misa diaria, invitando a muchos hombres y mujeres a una unión mayor con
Jesucristo, en el Sacramento de la Santa Eucaristía.
A través de la
intercesión de San Pio, te pido con confianza que me otorgues la gracia de (haz
tu pedido aquí). Ayúdame a imitar su ejemplo de santidad en la oración y
compasión, para que yo también, pueda fielmente seguir al Señor resurrecto y un
día gozar en el Reino del Cielo, donde Tu vives y reinas para siempre. Amén
Padre Pio bendiciendo a los fieles adentro de la Iglesia de San Giovanni
Rotondo, Italia, desde el coro.
Oración para los
Enfermos de San Padre Pío, ya que durante tu vida terrena mostraste un gran
amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos e intercede ante el
Padre misericordioso por los que sufren. Asiste desde el cielo a todos los
enfermos del mundo; sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación;
consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; protege a quienes
no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia;
alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; vigila a quienes
buscan en la cama una posición menos dolorosa; acompaña a quienes pasan las
noches insomnes; visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; alumbra
a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan; toca los miembros y
músculos que han perdido movilidad; ilumina a quienes ven tambalear su fe y se
sienten atacados por dudas que los atormentan; apacigua a quienes se
impacientan viendo que no mejoran; calma a quienes se estremecen por dolores y
calambres; concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan;
devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; disminuye los
padecimientos de los más débiles y ancianos; vela junto al lecho de los que
perdieron el conocimiento; guía a los moribundos al gozo eterno; conduce a los
que más lo necesitan al encuentro con Dios; y bendice abundantemente a quienes
los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad.
Amén
Oración a
Santa María por San Pio de Pietrelcina Santísima
Virgen
Inmaculada y Madre mía María, a ti que eres la Madre de mi Señor, la Reina del
mundo, la Abogada, la Esperanza, el Refugio de los pecadores, recurro hoy, yo
que soy el más miserable de todos, te venero, o gran Reina y te agradezco por
todas las gracias me has dado hasta ahora, especialmente de haberme librado del
infierno, tantas veces merecido por mí.
Yo te amo,
Señora amabilísima y por el amor que te tengo, prometo querer servirte siempre
y hacer todo lo que pueda para que tu seas amada más por los demás. Pongo en
ti, después de Jesús, todas mis esperanzas, toda mi salud, acéptame como tu
siervo, y acógeme bajo tu manto, tú Madre de Misericordia. Y ya que eres tan
potente a ante Dios, líbrame de todas las tentaciones y obtenme la fuerza de
vencerlas hasta la muerte.
A ti te pido el
verdadero amor a Jesucristo, de ti espero hacer una buena muerte, Madre mía,
por el amor que tienes a Dios, te ruego me ayudes siempre, pero más, en el
último momento de mi vida, No me abandones hasta no verme salvo en el cielo,
bendiciéndote y cantando tus misericordias por toda la eternidad. Así espero y
que así sea.
Te encomiendo
las almas del purgatorio especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento
y de María Santísima. Te encomiendo a todos los pobres pecadores. Uno, en fin,
Salvador mío querido, todos mis afectos, con los afectos de tu amorosísimo
corazón y así unidos los ofrezco a tu eterno Padre y le ruego, en tu nombre,
que por amor tuyo los acepte y los conceda. Alabados sean Jesús y María. Amén.
Por la señal de
la santa Cruz...
Acto de
contrición.
ORACIÓN AL SANTO
EN CUYO HONOR SE HACE LA NOVENA
Glorioso San
..., a vos acudimos, llenos de confianza en vuestra intercesión. Nos sentimos
atraídos a vos con una especial devoción y sabemos que nuestras súplicas serán
más agradables a Dios nuestro Señor, si vos, que tan amado sois de Él, se las
presentáis. Vuestra caridad, reflejo admirable de la de Dios, os inclina a
socorrer toda miseria, a consolar toda pena y a complacer todo deseo y
necesidad, si ello ha de ser provechoso para nuestra alma. Mirad, pues,
nuestras miserias y penas, nuestros trabajos y necesidades, nuestros buenos deseos,
y alcanzadnos que aseguremos cada día más nuestra eterna salvación con la
práctica de las buenas obras y la imitación de vuestras virtudes. Y, en
particular, os pedimos que nos alcancéis de Dios la gracia especial que, por
esta devota novena, esperamos confiadamente conseguir. Así sea.
(Ahora se pide
la gracia especial que, mediante la Novena, se desea obtener).
ORACIÓN A DIOS
NUESTRO SEÑOR
Oh Dios, Vos
habéis querido esparcir de una manera maravillosa, por toda la creación,
reflejos de vuestra belleza increada y de vuestra omnipotencia infinita, y
habéis creado al hombre para que fuese una imagen viviente de Vos, en la cual
pudieseis complaceros; tan grande es vuestra bondad y complacencia con las
almas que os aman de corazón y se os entregan totalmente como lo hacen vuestros
santos, a los que llegáis a hacer partícipes de vuestro poder, haciendo que
obren prodigios y milagros. Nosotros os suplicamos hoy, ya que por nuestros
méritos no merecemos ser atendidos, que queráis escucharnos por vuestra bondad
y por el valimiento de vuestro Santo(a) glorioso(a), y que nos concedáis las
gracias que por su mediación os pedimos en esta novena. Y ahora, confiados en
vuestra bondad infinita, nos atrevemos a insistir en nuestras súplicas,
mientras, postrados, con el mayor respeto y con todo el afecto de nuestro
corazón, dirigimos las siguientes súplicas a la Santísima Trinidad:
Oh Padre Eterno,
que quisisteis manifestar vuestra omnipotencia en los Santos por sus prodigios
y virtudes y por su fortaleza en el empleo de su vida en vuestro servicio:
haced que nosotros sepamos vencer con constancia todas las tentaciones y que
jamás, durante nuestra vida, nos aleje de Vos el pecado.
Padrenuestro,
Avemaría, y Gloria.
Oh Hijo
Unigénito, que quisisteis manifestar vuestra sabiduría infinita en los Santos,
comunicándoles vuestras inspiraciones y vuestra luz, para penetrar las verdades
divinas y vivir vida de fe; haced que nosotros, con vuestra gracia y auxilio,
practiquemos todas las virtudes y crezcamos cada día en santidad y perfección.
Padrenuestro,
Avemaría y Gloria.
Oh Espíritu
Santo, que quisisteis manifestar la unción de vuestro amor en los Santos,
derramando sobre su alma vuestros dones y vuestros frutos, e inflamándolos en
celo y caridad: haced que sepamos amaros, ¡oh Dios de amor!, sobre todas las
cosas, y al prójimo como a nosotros mismos, sin faltar jamás por nada a la
caridad.
Padrenuestro,
Avemaría y Gloria.
ORACIÓN FINAL
Oh Dios de
Bondad infinita. Vos habéis querido que vuestros Santos sean, para nosotros no
sólo poderosos intercesores, sino algo más: que sean nuestros modelos. De sus
virtudes la que más hemos de imitar es la del puro amor y unión perfecta de
voluntad con Vos, nuestro Dios y Señor. Esta virtud es la que más nos une a Vos
y la que nos hace más santos. Sea, pues, nuestra pobre ofrenda este deseo y
resolución que nuevamente hacemos ahora de unir de tal manera nuestra voluntad
con la vuestra, que jamás queramos otra cosa que lo que Vos queráis, y que
resueltamente dejemos de hacer lo que conozcamos estar fuera de vuestra divina
y paternal voluntad. Hechas con este espíritu, nuestras oraciones os serán más
agradables, y conformándonos de antemano con todo lo que Vos queráis de
nosotros, estamos más seguros de obtener lo que os hemos pedido.
V. Los Santos
vivirán eternamente.
R. Y su premio
está en el Señor.
Hacednos la
gracia, ¡oh Señor!, os lo suplicamos, que por intercesión de San ..., cuyas
virtudes veneramos aquí en la tierra, seamos un día, contados juntamente con
él/ella en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo Amén.
Oh Glorioso
Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María;
poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos,
amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual
contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y
pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi
auxilio (3 veces).
Oración a
San José, pidiendo su protección
¡Oh Glorioso San
José! por vuestra profunda humildad, por vuestra mansedumbre inalterable, por
vuestra paciencia invencible, por vuestra pureza angelical y por la perfecta
fidelidad que os hizo puntual imitador de las virtudes de Jesús y de María, os
pido me consoléis en todas mis penas, me dirijáis en todas mis dudas, me
defendáis en todas las tentaciones, me libréis de todos los peligros
espirituales y materiales; extended vuestro brazo contra todos mis enemigos visibles
e invisibles, rompiendo y desbaratando todos los lazos y celadas que tiendan y
armen contra mí. Amén.
Acto de consagración y desagravio al Sagrado Corazón de Jesús
¡Oh Corazón de
Jesús!
Yo quiero
consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu.
Sobre el ara del
altar en que te inmolas por mi amor,
deposito todo mi
ser;
mi cuerpo que
respetaré como templo en que tú habitas;
mi alma que
cultivaré como jardín en que te recreas;
mis sentidos,
que guardaré como puertas de tentación;
mis potencias,
que abriré a las inspiraciones de tu gracia;
mis
pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis virtudes que
florecerán a la sombra de tu protección; mis pasiones, que se someterán al
freno de tus mandamientos.
Mi corazón
quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como tú,oh Corazón divino! has
querido ser siempre todo mío.
Tuyo todo, tuyo
siempre; no más culpas, no más tibieza.
Yo te serviré por
los que te ofenden;
pensaré en ti
por los que te olvidan;
te amaré por los
que te odian; y rogaré y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte.
Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo, comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra, y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria. Amén.
CONSAGRACIÓN
AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
Oh, Corazón
Inmaculado de María,
desbordante de
bondad, muestra tu amor por nosotros.
Que la llama de tu
corazón, oh María,
descienda sobre
todos los pueblos.
Te amamos
inmensamente.
Imprime en
nuestros corazones un verdadero amor.
Que nuestro
corazón suspire por ti.
Oh María, dulce
y humilde de corazón,
acuérdate de
nosotros cuando caemos en el pecado.
Tú sabes que
nosotros, los hombres, somos pecadores.
Con tu santísimo
y maternal corazón,
sánanos de toda
enfermedad espiritual.
Haznos capaces
de contemplar la bondad de tu maternal corazón,
para que así nos
convirtamos a la llama de tu corazón. Amén
Para pedir la
protección del Cielo
Oh gloriosísimo
San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los ejércitos celestiales, custodio
y defensor de las almas, guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de
los rebeldes espíritus infernales. Humildemente te rogamos, te digne librar de
todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu
fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección adelantemos
cada vez más en el servicio del Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los
días de nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que,
defendidos por tu poder del infernal dragón y de todas sus asechanzas, cuando
salgamos de este mundo seamos presentados por ti, libres de toda culpa, ante la
Divina Majestad.
Amén.
Oración para
pedir la protección de san Benito
Santísimo
confesor del Señor; Padre y jefe de los monjes, interceded por nuestra santidad,
por nuestra salud del alma, cuerpo y mente.
Destierra de nuestra vida, de nuestra casa, las asechanzas del maligno espíritu. Líbranos de funestas herejías, de malas lenguas y hechicerías.
Pídele al Señor,
remedie nuestras necesidades espirituales, y corporales. Pídele también por el
progreso de la santa Iglesia Católica; y porque mi alma no muera en pecado
mortal, para que así confiado en Tu poderosa intercesión, pueda algún día en el
cielo, cantar las eternas alabanzas. Amén.
Jesús, María y
José os amo, salvad vidas, naciones y almas.
Rezar tres
Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
ORACIONES DE
UNA MADRE A JESÚS MISERICORDIOSO
Misericordioso
Corazón de Jesús, te entrego a mis hijos.
Tu comprendes
mejor que nadie mis preocupaciones y mis necesidades; nadie puede ayudarme más
eficazmente que Tu.
Concédeme
generosamente las gracias necesarias para su educación. Sé que mis esfuerzos
serán vanos si no me ayudas con tu gracia. Guía mis acciones, ilumina e inspira
mis palabras para el bien de mis queridos hijos. Presérvalos de todo pecado y
corrupción, y enséñales a progresar por la vía del bien; protégelos contra los
malos ejemplos y líbralos de todo mal.
Que ellos vivan
y crezcan en el estudio, en la sabiduría en la gracia y en la salud; que sean
el gozo y el consuelo de sus padres que sean útiles a la sociedad y busquen los
bienes del Cielo.
Cuando me llames
a ti, Juez Supremo, te pido que encargues a tu Madre, el cuidado y la
protección de mis hijos. Sé que esta buena Madre cumplirá este encargo mejor
que yo.
Por todo esto,
oh Misericordioso Señor, que tanto has amado a los niños, te prometo un
servicio fiel, una vida verdaderamente piadosa y así con la oración y el
trabajo poderte alabar y propagar tu insondable Misericordia poniendo durante
el transcurso de mi vida y en el momento de mi muerte toda mi confianza en Ti.
Amén.
ORACIÓN POR
UNA PERSONA QUERIDA
¡Oh Jesús
Misericordioso, tú que tuviste en la tierra un discípulo predilecto por el cual
tu Corazón Divino ardía con un amor especial, acuérdate que yo también tengo
una persona particularmente querida y amada. Por el afecto que tuviste hacia S.
Juan y hacia María Madre del Amor Hermoso, y por tu infinita Misericordia, guía
a esta persona amada a un conocimiento mejor de ti y a que ame ardientemente tu
Corazón Misericordioso; consérvala durante toda la vida en gracia y en salud; bendícela,
ilumínala en sus proyectos y en sus decisiones con el f n de que este ser
querido y yo seamos siempre fieles el uno al otro y participemos juntamente en
las alegrías y en las penas, en el amor y la amistad. Que siempre tengamos una
confianza sin límites en tu Infinita Misericordia y la propaguemos y alabemos
en la tierra y en la Eternidad. Amén
ORACIÓN DE
ACCIÓN DE GRACIAS
¡Oh Jesús!, Dios
Eterno, te doy gracias por tus innumerables gracias y bendiciones. Que cada
latido de mi corazón sea un nuevo himno de acción de gracias a ti, oh Dios. Que
cada gota de mi sangre circule por ti y para ti. Que sea mi alma un himno de
adoración a tu misericordia. Te amo, Dios, por ti mismo. Amén. (VI, 138)
PARA LOGRAR
EL AMOR DE DIOS
Dulcísimo Jesús,
enciende en mí el fuego de tu amor, transfórmame en ti. Divinízame para que mis
obras sean de tu agrado. Que se cumpla mi deseo gracias al poder de la Santa
Comunión que recibo diariamente. ¡Oh!, cuánto deseo transformarme en ti. ¡Oh
Señor! Amén. (IV, 39)
PARA LOGRAR
EL CONOCIMIENTO DE DIOS
Jesús, dótame de
una inteligencia potente, una inteligencia superior, para poder con ella
entenderte mejor, porque, cuanto más te conozca, con más fervor te amaré.
Jesús, te pido una inteligencia excepcional, con la que pueda entender los
misterios divinos, los más sublimes. Jesús, otórgame una sutil inteligencia
capaz de penetrar tu Esencia Divina y tu Vida en el seno de la Santísima
Trinidad. Amén. (V 73)

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