jueves, 29 de octubre de 2020

ORACIONES PARA MES DE OCTUBRE/NOVIEMBRE

Oración de Sellamiento

Yo ....... me coloco a los pies de Jesucristo y me rindo a su Señorío, me ato a su santa voluntad, me amarro con los lazos infinitos de su misirecordia, abro mi corazón de par en par para que penetre e invada todo mi ser.

En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo muerto y resucitado, yo clamo y reclamo su preciosa sangre sobre mi, sobre mi familia, sobre mis bienes espirituales y materiales. 

Yo sello mi corazón para que con tu Sangre Presiosa sea limpiados de odios, resentimientos, temores, angustia, soledad, tristeza, dolor...

Yo ...... sello mi espíritu en la Sangre Preciosa de Jesús. Yo .......  sello mi alma en la Sangre Preciosa de Jesús. Yo ....... sello mi mente y voluntad en la Sangre Preciosa de Jesús.  Yo......  sello mi pasado y mi presente en la Sangre Preciosa de Jesús. 

Sello a mis hijos (nombrarlos) para que ante el sello poderoso de la Sangre de Jesús huya toda la fuerza del mal.  Aplico la Sangre de Jesús sobre mi casa y los que habitan en ella.

Sello con la Sangre de Jesús  mi trabajo o negocio para que queden sellados y ninguna potencia del maligno puedan hacerme daño.


Amén

Oración de la Sangre de Cristo

Señor Jesús, en tu nombre y con

el Poder de tu Sangre Preciosa

sellamos toda persona, hechos o

acontecimientos a través de los cuales

el enemigo nos quiera hacer daño.

Con el Poder de la Sangre de Jesús

sellamos toda potestad destructora en

el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego,

debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas

de la naturaleza, en los abismos del infierno,

y en el mundo en el cual nos movemos hoy.

Con el Poder de la Sangre de Jesús

rompemos toda interferencia y acción del maligno.

Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.

Con el Poder de la Sangre de Jesús

sellamos nuestra casa, todos los que la habitan (nombrar a cada una de ellas),

las personas que el Señor enviará a ella,

así como los alimentos y los bienes que

Él generosamente nos envía para nuestro sustento.

Con el Poder de la Sangre de Jesús

sellamos tierra, puertas, ventanas,

objetos, paredes,  pisos y el aire que respiramos,y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia.

Con el Poder de la Sangre de Jesús

sellamos los lugares en donde vamos

a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar

(nombrar a cada una de ellas).

Con el Poder de la Sangre de Jesús

sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.

Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria a fin de que Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.

Te agradecemos Señor por Tu Sangre y

por Tu Vida, ya que gracias a Ellas

hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. 

Amén

Oh Jesús, ven a mí; ¡me arrojo en tus brazos! Méteme en tu Corazón, ata mis pensamientos, mis afectos, mis latidos, mis deseos, mi voluntad, de modo que esté siempre unido a Ti y en continua adoración a Ti y en Ti

La oración que Padre Pío 

rezaba a la Virgen María

Santísima Virgen Inmaculada y Madre mía María, a ti que eres la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza, el Refugio de los pecadores, recurro hoy, yo que soy el más miserable de todos, te venero, oh gran Reina y te agradezco por todas las gracias me has dado hasta ahora, especialmente haberme librado del infierno, tantas veces merecido por mí.

Yo te amo, Señora amabilísima, y por el amor que te tengo, prometo querer servirte siempre y hacer todo lo que pueda para que tú seas amada más por los demás.

Pongo en ti, después de Jesús, todas mis esperanzas, toda mi salud, acéptame como tu siervo, y acógeme bajo tu manto, tú, Madre de Misericordia.

Y ya que eres tan potente ante Dios, líbrame de todas las tentaciones o obtenme la fuerza de vencerlas hasta la muerte.

A ti te pido el verdadero amor a Jesucristo, de ti espero hacer una buena muerte, Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego me ayudes siempre, pero más en el último momento de mi vida. No me abandones hasta no verme salvo en el cielo, bendiciéndote y cantando tus misericordias por toda la eternidad.

 

Amén.

 

Consagración al Corazón Inmaculado de María

(Oración que rezaba el Padre Pío)

Oh María Virgen potente y Madre de misericordia, Reina del cielo y Refugio de los pecadores, nosotros nos consagramos a tu Corazón Inmaculado, te consagramos todo nuestro ser y toda nuestra vida, todo lo que tenemos, todo lo que amamos, todo lo que somos, nuestros cuerpos, nuestros corazones y nuestras almas.

  A ti consagramos nuestros hogares, nuestras familias, nuestros países.

 Nosotros queremos que todo lo que está en nosotros, que todo lo que está alrededor de nosotros, te pertenezca y participe en los beneficios de tu bendición maternal.

 Y para que esta consagración sea verdaderamente útil y duradera, renovamos hoy oh María, las promesas de nuestro bautismo y las de nuestra Primera Comunión y Confirmación.

 Nos comprometemos a profesar siempre con valor la verdad de la fe, a vivir como verdaderos católicos, siguiendo plenamente sumisos a todas las directivas del Pontífice y en comunión con él. Nosotros nos comprometemos a observar los mandamientos de Dios y de la Iglesia y en particular la santificación de los sacerdotes.

 Nos comprometemos también a profesar en nuestra vida, por lo que nos sea posible, las prácticas de la religión cristiana y especialmente la Santísima Comunión y el rezo del Santo Rosario, todos los días.


 Te prometemos, en fin, o Gloriosa Madre de Dios, eterna Madre del Hombre, poner todo nuestro corazón al servicio de tu culto bendito para asegurar, por medio de tu Corazón Inmaculado, el reino de tu corazón a beneficio de nuestras almas y de las de todos los hombres, en nuestro querido país y en todo el Universo, en la tierra como en el cielo, así sea.

 

 Alabado sea Jesús y María

 

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LAS GRACIAS (venerada en la iglesia de los padres Capuchinos en San Giovanni Rotondo)

¡Oh celeste tesorera de todas las gracias, Madre de Dios y mía Madre, ¡María! que es la hija primogénita del Padre eterno y que tiene en tus manos Su omnipotencia, tenga piedad de mi alma y concédeme la gracia que fervorosamente suplico.

Avemaría.

¡Oh misericordiosa dispensadora de las gracias divinas, María Santísima, ¡Madre del Hijo de Dios encarnado! que la coronó con Su inmensa sapiencia, considera la grandeza de mi sufrimiento y concédeme la gracia de que tanto necesito.

Avemaría.

¡Oh dulcísima dispensadora de las gracias divinas, Inmaculada esposa del eterno Espírito Santo, ¡María Santísima! que de Él recibió un corazón que se conmoved por piedad de las desventuras humanas y no puede resistir a consolar los que sufren, tenga piedad de mi alma y concédeme la gracia que espero con plena confianza en tu inmensa bondad.

Avemaría.

Si, si, mi Madre, tesorera de todas las gracias, refugio de los pobres pecadores, consoladora de los aflijos, esperanza de quien se desespera y auxilio poderosísimo de los cristianos, deposito en ti toda mi confianza y tengo certeza de que mi obtendrá de Jesús la gracia que tanto deseo, desde que sea para el bien de mi alma.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.

 

Oración al Padre Pío compuesta por Juan Pablo II

 

Enséñanos, te rogamos, la humildad de corazón para estar entre los pequeños del Evangelio a quienes el Padre prometió revelar los misterios de Su Reino.

Danos una mirada de fe capaz de reconocer inmediatamente en los pobres y en los que sufren el mismo rostro de Jesús.

Sostennos en la hora del combate y de la prueba y, si caemos, haznos experimentar la alegría del sacramento del perdón.

Transmítenos la tierna devoción hacia María, madre de Jesús y nuestra.

Acompáñanos en la peregrinación terrenal hacia la Patria beata, a donde esperamos llegar también nosotros para contemplar por toda la eternidad la Gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Amén

 

CONSAGRACIÓN PERSONAL A DIOS POR INTERCESIÓN

DEL SANTO PADRE PIO DE PIETRELCINA

 

Padre de bondad y misericordia,

fuente inagotable de vida y felicidad,

te pido, por intercesión del santo Padre Pío,

me concedas ser semejante a él:

sencillo y humilde, como las florecillas del campo,

libre y alegre, como los pájaros del cielo;

pobre y laborioso, como su padre san Francisco

Porque confío en tu amor y en tu gracia

hoy te ofrezco libremente cuanto soy y cuanto tengo:

deposito mi pasado en tu misericordia,

encomiendo mi futuro a tu providencia

y me quedo tranquilo como un niño pequeño

en brazos de su madre cariñosa,

tratando de vivir un día a la vez.

Te entrego mi memoria,

mi inteligencia y mi voluntad.

Te consagro mis fuerzas y mis límites:

tómame como soy y haz de mí

como hiciste de Pío de Pietrelcina,

un buen cristiano y un honrado ciudadano

que te alabe sirviendo a mis hermanos.

Amén.

 CORONILLA A SAN MIGUEL ARCANGEL


ORACION POR LA CONVERSION DE LOS PECADORES

Señor, te pido la conversión de los que, como yo, son pecadores.

Quiero unirme, junto al Santo Padre Pío,

a tu deseo de salvación universal,

solidarizándome con mis hermanos

y emprendiendo con ellos un camino de sincera conversión.

Dame la gracia de cumplir tus mandamientos

alimentando al hambriento, dando de beber al sediento,

vistiendo al desnudo, alojando al forastero,

visitando al enfermo y al encarcelado,

descubriéndote y respetándote en la obra de tus manos.

Cambia mi forma de pensar y de sentir,

porque muchas veces no parezco hijo tuyo.

Y permíteme disfrutar al final de los tiempos

del banquete que tienes preparado

no sólo para los que te conocen y sirven,

sino también para aquellos que no han tenido esa gracia

y que, a pesar de no saberlo, también son hijos tuyos.

 

Oración por los enfermos

Padre Pío , ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos e intercede ante el Padre misericordioso por los que sufren. Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo; sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación; consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia; alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; alivia a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; acompaña a quienes pasan las noches insomnes; visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; alumbra a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan; toca los miembros y músculos que han perdido movilidad; ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan; apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; calma a quienes se estremecen por dolores y calambres; concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan; devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos; vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; guía a los moribundos al gozo eterno; conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios; y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad. Amén.

Oración por las Almas del Purgatorio

Padre misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante en el cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio.

Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu amado Hijo. Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad. Dios, Padre celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has concedido a las almas de los fieles difuntos.

Amable Salvador, Jesucristo.

Eres el Rey de reyes en el país de la dicha.

Te pido que por tu misericordia oigas mi oración y liberes las almas del Purgatorio, en particular, N...

Llévalas de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el Reino de tu gloria.

Amable Salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna.

Dios Espíritu Santo, enciende en mí el fuego de tu divino amor.

Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio.

Quiero aplicar los méritos de esta devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos.

Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu gloria.

Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas y en especial por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna.

Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo:

"¡Vengan, los Bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo" (Mt 25, 34).

 

Consagración diaria a la 

Santísima Virgen María

Te entrego y te consagro mi vida como hizo tu Hijo Jesús. Me abandono a tu derecho de Madre y a tu poder de Reina, a la Sabiduría y al Amor del que Dios te ha colmado, renunciando totalmente al pecado y a aquel que lo inspira, y Te entrego mi ser, mi persona y mi vida, especialmente mi voluntad, para que Tú la tengas en tu Corazón materno y la ofrezcas continuamente al Señor junto con el sacrificio que Tú hiciste de Ti misma, de tu voluntad. En cambio, enséñame a hacer como Tú la Voluntad Divina y a vivir en Ella.

 

ORACIÓN A LA REINA DEL CIELO

(Imprimátur concedido por el Papa San Pio X el 8 de junio de 1908)

Augusta Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles, a Ti que has recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de Satanás, pedimos humildemente que envíes legiones celestiales para que, bajo Tus ordenes, persigan a los demonios, los combatan por todas partes, repriman su audacia y los precipiten en los abismos.

!¡Oh buena y tierna Madre, siempre serás nuestro amor y nuestra esperanza!

Santos Ángeles y Arcángeles defendednos y guardadnos.

Santos ángeles y arcángeles; defiéndenos, guárdanos- ¡Oh buena y tierna Madre! Tú eres siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! envía los santos ángeles para defenderme y para rechazar lejos el demonio, mi cruel enemigo.

 


¿San Miguel Arcángel, Quien como Dios? Nadie como Dios,

ruega por nosotros

San Gabriel Arcángel, ruega por nosotros.

San Rafael Arcángel, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rueguen por nosotros,

Coros Angélicos, rueguen por nosotros.

Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.

Aman.


"San José, amado protector mío, asísteme en esta circunstancia.

Arcángel San Miguel, defiéndeme del enemigo infernal, que tantos obstáculos me pone en la mente para hacerme faltar a esta obediencia.

Arcángel San Rafael y tú mi Ángel custodio, vengan a asistirme y a acompañarme. Amen ( Sierva de Dios Luisa Picarreta)

 

Palabras del Padre Pío

 

“Si yo sé que una persona está afligida, sea en el alma o en el cuerpo, suplicaría a Dios para verla libre de sus males. De buena gana yo tomaría todos sus sufrimientos para verla salvada y cedería los frutos de tales sufrimientos en su favor”.

 

Oracion

San Pío de Pietrelcina, te pedimos nos enseñes la humildad de corazón, para ser considerados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió revelar los misterios de su Reino.

Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.

Alcánzanos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.

Protégenos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.

Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra.

Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar también nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Letanía a San Pio de Pietrelcina


Señor, ten piedad de nosotros.

   Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, óyenos.

   Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial,

   ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo Redentor del mundo,

   ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo,

   ten piedad de nosotros.

Santísima Trinidad, que eres un solo Dios,

   ten piedad de nosotros.

Santa María, Madre de Dios

   ruega por nosotros.

Santa María, Virgen Inmaculada,

   ruega por nosotros.

San Pio de Pietrelcina,

   ruega por nosotros.

Amado por Dios,

   ruega por nosotros.

Imitador de Jesucristo,

   ruega por nosotros.

Buen pastor de la gente,

   ruega por nosotros.

Modelo para sacerdotes,

   ruega por nosotros.

Luz de la Iglesia,

   ruega por nosotros.

Adorador del Santísimo Sacramento,

   ruega por nosotros.

Fiel hijo de San Francisco,

   ruega por nosotros.

Marcado con el estigma sagrado de Jesucristo,

   ruega por nosotros.

Paciente en el sufrimiento,

   ruega por nosotros.

Auxilio de los moribundos,

   ruega por nosotros.

Director de almas,

   ruega por nosotros.

Corazón de oro,

   ruega por nosotros.

Apóstol de misericordia,

   ruega por nosotros.

Obrador de milagros,

   ruega por nosotros.

Consuelo de los afligidos,

   ruega por nosotros.

Amante del Santísimo Rosario,

   ruega por nosotros.

Ayuda de las almas en duda y oscuridad,

   ruega por nosotros.

Consuelo de los enfermos,

   ruega por nosotros.

Ejemplo de humildad,

   ruega por nosotros.

Fuente de sabiduría,

   ruega por nosotros.

Espejo de la Vida Divina,

   ruega por nosotros.

Amante de Jesús Crucificado,

   ruega por nosotros.

Resignado a la Voluntad de Dios,

   ruega por nosotros.

Haciendo el bien sobre la tierra,

   ruega por nosotros.

Lleno del espíritu de autosacrificio,

   ruega por nosotros.

Nuestra ayuda y esperanza en todas nuestras necesidades,

   ruega por nosotros.

Vasija del Espíritu Santo,

   ruega por nosotros.

Conduciéndonos a Jesucristo,

   ruega por nosotros.

Nuestro padre y abogado espiritual,

   ruega por nosotros.

Coronado con gloria en el Cielo,

   ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,

   Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,

   ten piedad de nosotros.

Cristo óyenos.

   Cristo escúchanos.

V. Ruega por nosotros, San Pío de Pietrelcina,

R. para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

 

Oremos

Oh Todopoderoso Dios Padre Nuestro, Tu lo ayudaste a San Pio de Pietrelcina a reflejar la imagen de Jesucristo a través de una vida de caridad y autosacrificio. Te pedimos que nos permitas seguir a tu Hijo al caminar en los pasos de San Pio y al imitar su amor desprendido, a través de Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Oración para la Intercesión del Padre Pio

Dios lleno de Gracia, Tu generosamente bendijiste a tu sirviente, Padre Pio, con los Dones del Espíritu Santo. Tu marcaste su cuerpo con las cinco heridas de Cristo Crucificado, como un testigo poderoso de tu salvadora Pasión y Muerte de tu Hijo, y como una inspiración conmovedora para mucha gente de tu misericordia infinita, Tu perdón y Tu amor.


En el confesionario, Padre Pio trabajó sin cesar por la salvación de almas. A través de su poderosa intercesión, muchos que sufrían fueron curados de enfermedad y males. Premiado con el don del discernimiento, él podía leer los corazones de la gente. De la sangre de sus heridas brotaba una dulce fragancia, un signo especial de Tu Santa Presencia. Con dignidad e intensa devoción, el celebraba la Misa diaria, invitando a muchos hombres y mujeres a una unión mayor con Jesucristo, en el Sacramento de la Santa Eucaristía.


A través de la intercesión de San Pio, te pido con confianza que me otorgues la gracia de (haz tu pedido aquí). Ayúdame a imitar su ejemplo de santidad en la oración y compasión, para que yo también, pueda fielmente seguir al Señor resurrecto y un día gozar en el Reino del Cielo, donde Tu vives y reinas para siempre. Amén Padre Pio bendiciendo a los fieles adentro de la Iglesia de San Giovanni Rotondo, Italia, desde el coro.

Oración para los Enfermos de San Padre Pío, ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos e intercede ante el Padre misericordioso por los que sufren. Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo; sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación; consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia; alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; vigila a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; acompaña a quienes pasan las noches insomnes; visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; alumbra a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan; toca los miembros y músculos que han perdido movilidad; ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan; apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; calma a quienes se estremecen por dolores y calambres; concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan; devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos; vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; guía a los moribundos al gozo eterno; conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios; y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad. Amén

 


Oración a Santa María por San Pio de Pietrelcina Santísima

 

Virgen Inmaculada y Madre mía María, a ti que eres la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la Abogada, la Esperanza, el Refugio de los pecadores, recurro hoy, yo que soy el más miserable de todos, te venero, o gran Reina y te agradezco por todas las gracias me has dado hasta ahora, especialmente de haberme librado del infierno, tantas veces merecido por mí.

 

Yo te amo, Señora amabilísima y por el amor que te tengo, prometo querer servirte siempre y hacer todo lo que pueda para que tu seas amada más por los demás. Pongo en ti, después de Jesús, todas mis esperanzas, toda mi salud, acéptame como tu siervo, y acógeme bajo tu manto, tú Madre de Misericordia. Y ya que eres tan potente a ante Dios, líbrame de todas las tentaciones y obtenme la fuerza de vencerlas hasta la muerte.

 

A ti te pido el verdadero amor a Jesucristo, de ti espero hacer una buena muerte, Madre mía, por el amor que tienes a Dios, te ruego me ayudes siempre, pero más, en el último momento de mi vida, No me abandones hasta no verme salvo en el cielo, bendiciéndote y cantando tus misericordias por toda la eternidad. Así espero y que así sea.

 

Te encomiendo las almas del purgatorio especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima. Te encomiendo a todos los pobres pecadores. Uno, en fin, Salvador mío querido, todos mis afectos, con los afectos de tu amorosísimo corazón y así unidos los ofrezco a tu eterno Padre y le ruego, en tu nombre, que por amor tuyo los acepte y los conceda. Alabados sean Jesús y María. Amén.

Por la señal de la santa Cruz...

Acto de contrición.

 

ORACIÓN AL SANTO EN CUYO HONOR SE HACE LA NOVENA

Glorioso San ..., a vos acudimos, llenos de confianza en vuestra intercesión. Nos sentimos atraídos a vos con una especial devoción y sabemos que nuestras súplicas serán más agradables a Dios nuestro Señor, si vos, que tan amado sois de Él, se las presentáis. Vuestra caridad, reflejo admirable de la de Dios, os inclina a socorrer toda miseria, a consolar toda pena y a complacer todo deseo y necesidad, si ello ha de ser provechoso para nuestra alma. Mirad, pues, nuestras miserias y penas, nuestros trabajos y necesidades, nuestros buenos deseos, y alcanzadnos que aseguremos cada día más nuestra eterna salvación con la práctica de las buenas obras y la imitación de vuestras virtudes. Y, en particular, os pedimos que nos alcancéis de Dios la gracia especial que, por esta devota novena, esperamos confiadamente conseguir. Así sea.

 

(Ahora se pide la gracia especial que, mediante la Novena, se desea obtener).


ORACIÓN A DIOS NUESTRO SEÑOR

Oh Dios, Vos habéis querido esparcir de una manera maravillosa, por toda la creación, reflejos de vuestra belleza increada y de vuestra omnipotencia infinita, y habéis creado al hombre para que fuese una imagen viviente de Vos, en la cual pudieseis complaceros; tan grande es vuestra bondad y complacencia con las almas que os aman de corazón y se os entregan totalmente como lo hacen vuestros santos, a los que llegáis a hacer partícipes de vuestro poder, haciendo que obren prodigios y milagros. Nosotros os suplicamos hoy, ya que por nuestros méritos no merecemos ser atendidos, que queráis escucharnos por vuestra bondad y por el valimiento de vuestro Santo(a) glorioso(a), y que nos concedáis las gracias que por su mediación os pedimos en esta novena. Y ahora, confiados en vuestra bondad infinita, nos atrevemos a insistir en nuestras súplicas, mientras, postrados, con el mayor respeto y con todo el afecto de nuestro corazón, dirigimos las siguientes súplicas a la Santísima Trinidad:

 

Oh Padre Eterno, que quisisteis manifestar vuestra omnipotencia en los Santos por sus prodigios y virtudes y por su fortaleza en el empleo de su vida en vuestro servicio: haced que nosotros sepamos vencer con constancia todas las tentaciones y que jamás, durante nuestra vida, nos aleje de Vos el pecado.

 

Padrenuestro, Avemaría, y Gloria.

Oh Hijo Unigénito, que quisisteis manifestar vuestra sabiduría infinita en los Santos, comunicándoles vuestras inspiraciones y vuestra luz, para penetrar las verdades divinas y vivir vida de fe; haced que nosotros, con vuestra gracia y auxilio, practiquemos todas las virtudes y crezcamos cada día en santidad y perfección.

 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oh Espíritu Santo, que quisisteis manifestar la unción de vuestro amor en los Santos, derramando sobre su alma vuestros dones y vuestros frutos, e inflamándolos en celo y caridad: haced que sepamos amaros, ¡oh Dios de amor!, sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos, sin faltar jamás por nada a la caridad.

 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

ORACIÓN FINAL

Oh Dios de Bondad infinita. Vos habéis querido que vuestros Santos sean, para nosotros no sólo poderosos intercesores, sino algo más: que sean nuestros modelos. De sus virtudes la que más hemos de imitar es la del puro amor y unión perfecta de voluntad con Vos, nuestro Dios y Señor. Esta virtud es la que más nos une a Vos y la que nos hace más santos. Sea, pues, nuestra pobre ofrenda este deseo y resolución que nuevamente hacemos ahora de unir de tal manera nuestra voluntad con la vuestra, que jamás queramos otra cosa que lo que Vos queráis, y que resueltamente dejemos de hacer lo que conozcamos estar fuera de vuestra divina y paternal voluntad. Hechas con este espíritu, nuestras oraciones os serán más agradables, y conformándonos de antemano con todo lo que Vos queráis de nosotros, estamos más seguros de obtener lo que os hemos pedido.

 

V. Los Santos vivirán eternamente.

R. Y su premio está en el Señor.

 

Hacednos la gracia, ¡oh Señor!, os lo suplicamos, que por intercesión de San ..., cuyas virtudes veneramos aquí en la tierra, seamos un día, contados juntamente con él/ella en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo Amén.

 

Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces).

 

Oración a San José, pidiendo su protección


¡Oh Glorioso San José! por vuestra profunda humildad, por vuestra mansedumbre inalterable, por vuestra paciencia invencible, por vuestra pureza angelical y por la perfecta fidelidad que os hizo puntual imitador de las virtudes de Jesús y de María, os pido me consoléis en todas mis penas, me dirijáis en todas mis dudas, me defendáis en todas las tentaciones, me libréis de todos los peligros espirituales y materiales; extended vuestro brazo contra todos mis enemigos visibles e invisibles, rompiendo y desbaratando todos los lazos y celadas que tiendan y armen contra mí. Amén.

 

Acto de consagración y desagravio al Sagrado Corazón de Jesús

¡Oh Corazón de Jesús!

Yo quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu.

Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor,

deposito todo mi ser;

mi cuerpo que respetaré como templo en que tú habitas;

mi alma que cultivaré como jardín en que te recreas;

mis sentidos, que guardaré como puertas de tentación;

mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia;

mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis virtudes que florecerán a la sombra de tu protección; mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos.

Mi corazón quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como tú,oh Corazón divino! has querido ser siempre todo mío.

Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibieza.

Yo te serviré por los que te ofenden;

pensaré en ti por los que te olvidan;

te amaré por los que te odian; y rogaré y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte.

Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo, comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra, y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria. Amén.

CONSAGRACIÓN 

AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

 

Oh, Corazón Inmaculado de María,

desbordante de bondad, muestra tu amor por nosotros.

Que la llama de tu corazón, oh María,

descienda sobre todos los pueblos.

Te amamos inmensamente.

Imprime en nuestros corazones un verdadero amor.

Que nuestro corazón suspire por ti.

Oh María, dulce y humilde de corazón,

acuérdate de nosotros cuando caemos en el pecado.

Tú sabes que nosotros, los hombres, somos pecadores.

Con tu santísimo y maternal corazón,

sánanos de toda enfermedad espiritual.

Haznos capaces de contemplar la bondad de tu maternal corazón,

para que así nos convirtamos a la llama de tu corazón. Amén

 

Para pedir la protección del Cielo


Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus infernales. Humildemente te rogamos, te digne librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección adelantemos cada vez más en el servicio del Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal dragón y de todas sus asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos presentados por ti, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad.

 

Amén.

 

Oración para pedir la protección de san Benito


Santísimo confesor del Señor; Padre y jefe de los monjes, interceded por nuestra santidad, por nuestra salud del alma, cuerpo y mente.

Destierra de nuestra vida, de nuestra casa, las asechanzas del maligno espíritu. Líbranos de funestas herejías, de malas lenguas y hechicerías.

Pídele al Señor, remedie nuestras necesidades espirituales, y corporales. Pídele también por el progreso de la santa Iglesia Católica; y porque mi alma no muera en pecado mortal, para que así confiado en Tu poderosa intercesión, pueda algún día en el cielo, cantar las eternas alabanzas. Amén.


Jesús, María y José os amo, salvad vidas, naciones y almas.

 

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

 

ORACIONES DE UNA MADRE A JESÚS MISERICORDIOSO

Misericordioso Corazón de Jesús, te entrego a mis hijos.

Tu comprendes mejor que nadie mis preocupaciones y mis necesidades; nadie puede ayudarme más eficazmente que Tu.

Concédeme generosamente las gracias necesarias para su educación. Sé que mis esfuerzos serán vanos si no me ayudas con tu gracia. Guía mis acciones, ilumina e inspira mis palabras para el bien de mis queridos hijos. Presérvalos de todo pecado y corrupción, y enséñales a progresar por la vía del bien; protégelos contra los malos ejemplos y líbralos de todo mal.

Que ellos vivan y crezcan en el estudio, en la sabiduría en la gracia y en la salud; que sean el gozo y el consuelo de sus padres que sean útiles a la sociedad y busquen los bienes del Cielo.

Cuando me llames a ti, Juez Supremo, te pido que encargues a tu Madre, el cuidado y la protección de mis hijos. Sé que esta buena Madre cumplirá este encargo mejor que yo.

Por todo esto, oh Misericordioso Señor, que tanto has amado a los niños, te prometo un servicio fiel, una vida verdaderamente piadosa y así con la oración y el trabajo poderte alabar y propagar tu insondable Misericordia poniendo durante el transcurso de mi vida y en el momento de mi muerte toda mi confianza en Ti. Amén.

 

ORACIÓN POR UNA PERSONA QUERIDA

¡Oh Jesús Misericordioso, tú que tuviste en la tierra un discípulo predilecto por el cual tu Corazón Divino ardía con un amor especial, acuérdate que yo también tengo una persona particularmente querida y amada. Por el afecto que tuviste hacia S. Juan y hacia María Madre del Amor Hermoso, y por tu infinita Misericordia, guía a esta persona amada a un conocimiento mejor de ti y a que ame ardientemente tu Corazón Misericordioso; consérvala durante toda la vida en gracia y en salud; bendícela, ilumínala en sus proyectos y en sus decisiones con el f n de que este ser querido y yo seamos siempre fieles el uno al otro y participemos juntamente en las alegrías y en las penas, en el amor y la amistad. Que siempre tengamos una confianza sin límites en tu Infinita Misericordia y la propaguemos y alabemos en la tierra y en la Eternidad. Amén

 

ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

¡Oh Jesús!, Dios Eterno, te doy gracias por tus innumerables gracias y bendiciones. Que cada latido de mi corazón sea un nuevo himno de acción de gracias a ti, oh Dios. Que cada gota de mi sangre circule por ti y para ti. Que sea mi alma un himno de adoración a tu misericordia. Te amo, Dios, por ti mismo. Amén. (VI, 138)

 

PARA LOGRAR EL AMOR DE DIOS

Dulcísimo Jesús, enciende en mí el fuego de tu amor, transfórmame en ti. Divinízame para que mis obras sean de tu agrado. Que se cumpla mi deseo gracias al poder de la Santa Comunión que recibo diariamente. ¡Oh!, cuánto deseo transformarme en ti. ¡Oh Señor! Amén. (IV, 39)

 

PARA LOGRAR EL CONOCIMIENTO DE DIOS

Jesús, dótame de una inteligencia potente, una inteligencia superior, para poder con ella entenderte mejor, porque, cuanto más te conozca, con más fervor te amaré. Jesús, te pido una inteligencia excepcional, con la que pueda entender los misterios divinos, los más sublimes. Jesús, otórgame una sutil inteligencia capaz de penetrar tu Esencia Divina y tu Vida en el seno de la Santísima Trinidad. Amén. (V 73)

 

 

 

35-40 Marzo 22, 1938

  35-40 Marzo 22, 1938  En cuanto la criatura se decide a vivir en el Divino Querer, todas las cosas se cambian para ella, y viene puesta en...