lunes, 18 de mayo de 2020

ROSARIO DE SANACION INTERGENERACIONAL

Rosario de Sanación Intergeneracional:
Comenzamos con la generación paterna hasta la 15 generación- luego con la materna ( en otra publicación ) igual hasta la 15 generación .
Antes de comenzar invocamos al Espíritu Santo pues por medio de esta oración queremos presentarle a Dios, por las manos de la Santísima Virgen a los integrantes de todas las generaciones en nuestra (s) familia(s).

Esto lo haremos orando por aquellos miembros que han partido hacia la casa del Padre. En este sentido rogaremos especialmente por quienes tvieron muertes trágicas y prematuras (accidentes, asesinatos, suicidios, etc) y por quienes no han concretado el proyecto de Dios para sus vidas. También por aquellos familiares que pudieron haber partido con emociones negativas como son la frustración, el enojo, o abandono y ataduras de cualquier índole.
También pedimos ayuda al Señor para quienes aún caminamos por esta vida. Al orar por tus familiares contemporáneos podrás ir diagnosticando desde la oración y el discernimiento las enfermedades, actitudes y tendencias desordenadas que se repiten en los miembros de la familia.

Y Finalmente, oraremos por las futuras generaciones, para que mejorando nuestro modo de vida en el presente, tambien las generaciones que han de venir puedan encontrar en nuestras vidas un ámbito más sano y amoroso donde crecer y desarrollarse integramente.

Todos tenemos antepasados que ejercieron una influencia positiva y buena en nuestras vidas y que ayudaron a conformar nuestro futuro. En la oración recogemos y entregamos a Dios tanto lo positivo como lo negativo.

ORACIÓN
ESPÍRITU SANTO DE DIOS, ALIENTO DIVINO, DULCE HUÉSPED DEL ALMA, ALETEA EN MÍ, VIVE EN MÍ, HABITA EN MÍ.
Guíame a lo largo de este tiempo de oración, para que movido por la acción profética que María quiere en nuestras familias, podamos cooperar a la regeneración de la humanidad.
Llenanos de tu presencia Espíritu Santo, para que las diversas generaciones de nuestras familias, puedan como María proclamar las maravillas que el Señor ha relizado y quieres seguir realizando entre nosotros y cooperar al plan de Dios mediante nuestra confianza en ella y en dios. Amen.

1er. Misterio.
Oramos desde la 1ra hasta la 5ta generación paterna.
Texto bíblico: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mi vivirá aunque muera Juan 11,25.
Oración.
Padre Celestial, hoy me pongo en tu presencia reconociendo que tu eres nuestro Padre. hoy reconozco que tanto yo como mis familiares, tenemos necesidad de ti. por eso te pido que camines a lo largo de mi historia y de la historia de quienes integran mi familia: de aquellos que aun peregrinan por esta vida y que bendigas también a quienes han partido ya. Hoy te pido que con tu amor y con tu poder nos sanes y nos libres de todo el mal, del maligno, y de todas las condiciones negativas que han sido heredadas por los miembros de mi familiapor la rama paterna.
Rezamos un Padre nuestro....

1) Camina Divino Peregrino, por la primera generación paterna, y con la luz del espíritu Santo líbranos de toda ira, soberbia o lujuría. Yo te pido Espíritu Santo que disuelvas todo lo negativo recibido en la primera generación.
10 Ave Marías -Dios te salve María llena eres de gracia...etc.

2) Recorre Padre, la segunda generación paterna. Yo te pido en el nombre de Jesús y por su autoridad que nos liberes de cualquier condición negativa que influya en nuetras vidas, especialmente sentimientos producidos por carencia de amor paterno y miedo. Yo te pido que se corte todo desamor o desconfianza que proceda desde la segunda generación paterna.
10 Ave María. Dios te salve María llena eres de gracia...etc.

En la tercera generación y en tu nombre Jesús, yo rechazo todo odio racial y cualquier forma de marginación que haya echo daño a algún miembro de mi familia o a apersonas cercanas a nosotros.
10 Ave María .Dios te salve María llena eres de gracia...etc.

4) Yo invoco el poder de tu preciosa Sangre para que nos lave y nos purifique. Libéranos de cualquier espíritu de odio de manera que no le haga daño a nadie y que seamos libres de toda secuela
10 Ave María.Dios te salve María llena eres de gracia...etc

6)Nosotros también pedimos que traigas perdón y liberación a nuestras familias, por todas aquellas personas que hayan sido heridas por nuestros antepasados. Nosotros pedimos perdón Señor, por lo que hayan echo contra ti. nosotros pedimos que todos ellos sean recibidos en una vida perfecta y colmada de amor en tu presencia.
10 Ave María .Dios te salve María llena eres de gracia...etc.

7) En la décima generación paterna, te pedimos que derrames tu misericordia y que tanto nosotros como los miembros de nuestras familias seamos liberados de las consecuencias de abortos y asesinatos.
10 Ave maría .Dios te salve María llena eres de gracia...etc.

8) También te pedimos, libéranos de espíritus de muerte y de sufrimiento en nuestra familia.
10 Ave María. Dios te salve María...etc

9) Te doy gracias Señor por estas diez primeras generaciones y por la curación que estas realizando.
Dios te salve María llena eres de gracia...
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

Por el poder de tu Pasión, muerte y resurrección, concede la salvación eterna a quienes ya partieron de esta vida; y a nosotros, bendicenos Señor.

10) Con la espada del Espíritu Santo, corta los canales de comunicación negativa y átalos Señor, con tu preciosa Sangre. Que las aguas del bautismo se lleven todo lo negativo. gracias Señor por hacer libres a los cautivos.
10 Ave María. Dios te salve María llena eres de gracia...etc.
Gloria al Padre , al Hijo y al Espíritu Santo...

Por el poder de tu Pasión, muerte y resurrección, concede la salvación eterna a quienes ya partieron de esta vida; y a nosotros, bendicenos Señor.

3er. Misterio. Oramos por la sanación de la 11va a la 15 a generación paterna.

Texto bíblico: Feliz el hombre que honra al Señor y se complace en sus mandatos. Los descendientes del hombre honrado serán bendecidos y tendrán poder en la tierra.
Salmo 112, 1 y 2
Oración
Señor Jesús, Tu conoces a todos aquellos antepasados que nosotros no hemos conocido y por quienes hoy pedimos en este santo rosario. Sigue retrocediendo en el tiempo y concédeles el descanso eterno a aquellos que aun no han entrado en él.

Padrenuestro que estas en el cielo santificado sea tu nombre...

1) En la 11va generación paterna, te pedimos Señor que cures las consecuencias producidas por la emigración o la destrucción del propio ambiente. Libera a quienes son esclavos de la avaricia.
10 Ave María .Dios te salve María llena eres de gracia...etc.

2) Sana las consecencias heredadas por todos los sufrimientos causados en batallas, especialmente los de quienes fueron heridos o muertos en la guerra. Lávalos con tu sangre, Señor, y da la libertad a los cautivos.
10 Ave María. Dios te salve María llena eres de gracia...etc.

3) En la decimosegunda, 12va. generación paterna, te pedimos Señor que toques y cures cualquier ambigüedad sexual, afectiva o emocional.
10 Ave María.Dios te salve María llena eres de gracia...etc

4) Nosotros te pedimos ser colmados por la luz de tu Espíritu Santo para ser iluminados de tu amor y ser liberados de cualquier influencia negativa.
10 Ave María. Dios te salve María llena eres de gracia...etc

5) En la decimotercera, 13va., generación paterna, te pedimos que fluya el poder del amor esponsal que tú tienes por la iglesia, de modo que la fuerza de ese amor nos libere del odio y la violencia que pudo haber existido en algunos matrimonios de nuestras familias.
10 Ave María .Dios te salve María llena eres de gracia...etc.

7) En la decimocuarta, 14va, generación paterna, y por la autoridad de tu nombre jesús, te suplicamos liberación de toda falta de esperanza y desesperación que exista en nuestra familia, y ordenamos que todo sea disuelto por el poder de tu preciosa Sangre.

10 Ave María. Dios te salve María llena eres de gracia...etc

8) En la decimoquinta, 15va, generación paterna, y en tu nombre Jesús, rechazamos cualquier superstición e idolatría que haya contaminado nuestra familia.
Dios te salve María llena eres de gracia...

9) Nosotros renunciamos en nombre propio y en nombre de nuestros familiares vivos y difuntos a todo curanderismo, cualquier cosa supersticiosa, hechizos, brujerías, espiritismo, fetichismo, sectas, chamanismo, santería, constelaciones familiares, sectas y nueva era, los malos deseos, los anhelos malignos y cualquier forma de maldición, purifica, sana y libérame a mí y a los miembros de mi familia de todo mal y del maligno.
10 Ave María. Dios te salve María llena eres de gracia...etc

10) Gracias Señor por la curación de las quince generaciones paternas, pues a partir de ahora creo que podré ver fluir con mayor poder las gracias de bendición, contenidas en tus promesas y que tú quisiste para mi familia desde siempre. Amén.

sábado, 16 de mayo de 2020

Las Letanías de de Nuestra Señora de la Liberación y las Victorias

Señor, ten piedad.
   Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.
   Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.
   Señor, ten piedad.

Cristo óyenos.
   Cristo escúchanos.

Dios, Padre celestial,
   ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,
   ten piedad de nosotros.

Dios,Espíritu Santo,
   ten piedad de nosotros.

Trinidad Santa, un solo Dios,
   ten piedad de nosotros.

Santa María, Nuestra Señora de la Liberación,
   ruega por nosotros.

Santa María, Nuestra Señora de las Victorias,
   ruega por nosotros.

Santa María, en quien reposó el Poder del Altísimo,
   ruega por nosotros.

Santa María, más valiente que Ester y Judit,
   ruega por nosotros.

Santa María, cuyo Hijo aplastó la cabeza de satanás,
   ruega por nosotros.

Santa María, vestida de Sol, invulnerable a los ataques de satanás,
   ruega por nosotros.

Santa María, que nos protege contra el dragón furioso,
   ruega por nosotros.

Santa María, refugio de los pecadores,
   ruega por nosotros.

Santa María, liberadora y salud de los enfermos,
   ruega por nosotros.

Santa María, esperanza de los desesperados,
   ruega por nosotros.

Santa María, que proporcionaste a Isabel una feliz liberación,
   ruega por nosotros.

Santa María, protectora de la mujer en cinta,
   ruega por nosotros.

Santa María, buena liberación de las mujeres que trabajan,
   ruega por nosotros.

Santa María, consoladora de los niños abortados,
   ruega por nosotros.


Virgen María, libéranos.

Del poder y de las tentaciones de satanás,
   Virgen María, libéranos.

De la seducción de los ídolos y de las falsas doctrinas,
   Virgen María, libéranos.

De las posesiones demoniacas,
   Virgen María, libéranos.

De los embustes perniciosos del espíritu de las tinieblas,
   Virgen María, libéranos.

De los ataques de brujos y maestros ocultos,
   Virgen María, libéranos.

De los pactos diabólicos que nos hacen esclavos de satanás,
   Virgen María, libéranos.

De la idolatría, del espiritismo y del satanismo,
   Virgen María, libéranos.

De las sectas, brujerías y sociedades secretas,
   Virgen María, libéranos.

De las trampas de la adivinación y de las falas predicciones,
   Virgen María, libéranos.

De las falsas visiones y de los sueños engañosos,
   Virgen María, libéranos.

De toda maldición,
   Virgen María, libéranos.

De embrujos, sortilegios y maleficios,
   Virgen María, libéranos.

Del espíritu de muerte que imulsa al suicidio y al homicidio,
   Virgen María, libéranos.

De las enfermedades provocadas por sortilegios,
   Virgen María, libéranos.

De las plagas y pestilencias devastadoras,
   Virgen María, libéranos.

Del hambre, de la violencia y de la guerra,
   Virgen María, libéranos.

De los accidentes mortales,
   Virgen María, libéranos.

De las enfermedades contagiosas,
   Virgen María, libéranos.

De la esterilidad de origen maléfico,
   Virgen María, libéranos.

De toda amenaza contra los niños en el seno materno,
   Virgen María, libéranos.

De alumbramientos dificiles,
   Virgen María, libéranos.

De los traumatismos de nuestra infancia,
   Virgen María, libéranos.

De las perversiones de las que son víctimas los niños,
   Virgen María, libéranos.

De las angustias del alma y de los males del cuerpo,
   Virgen María, libéranos.

De las ataduras genealógicas que afectan a los vivos,
   Virgen María, libéranos.

De las desapariciones misteriosas de parientes próximos,
   Virgen María, libéranos.

De los bloques de la vida sentimental y de nuestras facultades mentales,
   Virgen María, libéranos.

De los estragos que causan la impiedad,
   Virgen María, libéranos.

De los avances del descreímiento y de la civilización de la muerte,
   Virgen María, libéranos.

De la tentación contra la fe,
   Virgen María, libéranos.

De las comuniones indignas y sacrílegas,
   Virgen María, libéranos.

De la desesperanza y del desánimo,
   Virgen María, libéranos.

Del espíritu de miedo que mata la fe en Dios,
   Virgen María, libéranos.

De la tibieza en el servicio a Dios,
   Virgen María, libéranos.

Del espíritu de orgullo y de dominio,
   Virgen María, libéranos.

Del endurecimiento en el pecado,
   Virgen María, libéranos.

Del pecado contra el Espíritu Santo,
   Virgen María, libéranos.

Del no querer perdonar a nuestros enemigos,
   Virgen María, libéranos.

De los pensamientos de odio y de los pensamientos impuros,
   Virgen María, libéranos.

De los embustes del demonio a la hora de la muerte,
   Virgen María, libéranos.

De los sufrimientos del Purgatorio,
   Virgen María, libéranos.

De la condenación eterna,
   Virgen María, libéranos.


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
   perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
   escúchanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
   ten piedad de nosotros, Señor.

Cristo, vencedor de la muerte.
   escúchanos.

Cristo, vencedor de satanás.
   atiende nuestras súplicas.

Espíritu Santo, el liberador.
   escúchanos.

Espíritu Santo, el consolador.
   atiende nuestras súplicas.

Dios, Padre Omnipotente.
   escúchanos.

Dios, Padre Omnipotente.
   libéranos del maligno.

Oh María, sin pecado concebida.
   ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Ruega por nosotros, Nuestra Señora de Liberación.
   para que seamos liberados de todas nuestras tribulaciones.


Oremos

Te alabamos, oh Dios, por tu amor, tu misericordia y tu poder, por la victoria de la Sangre del Cordero, tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo. Te alabamos por nuestra Madre, la Virgen María. Concede a todos los que se refugian bajo su maternal protección, la liberación de los males que les afligen, líbrales del poder de las tinieblas para que vivan en la libertad de los hijos de DIOS, en el cortejo triunfal de Cristo Resucitado. Amén

viernes, 15 de mayo de 2020

Oración de liberación de los pecados de nuestra familia


Oremos…
Señor, asumo mi casa, la familia que me diste.
Como miembro de esta familia, te pido perdón por mis pecados personales, Señor. Los pecados que cometí de pensamientos, mis pecados de sentimientos, de emociones, de actos; todas las cosas erradas que hice.
Te pido perdón, Señor, por todas las palabras equivocadas que dije, palabras falsas, ofensivas, que hirieron a mis hermanos y que no fueron convenientes.
Te pido perdón por todos mis pecados de omisión. Las cosas que debía hacer y no hice. Por no haber orado como debía, por no interceder cómo debía, por no vigilar cómo debía, por no comandar cómo debía, por no usar de mi autoridad como debía, por no hablar cuando debía, por no callarme cuando debía,… finalmente, Señor, por todas mis omisiones.

Te pido perdón por toda mi malicia, maldad, falsedad, hipocresía… por todo mi pecado, Señor. Tú sabes la sinceridad de mi corazón.

Digo, sinceramente, delante de Ti: rompo con el pecado. No quiero pecar, Señor. Digo “no” al pecado.

Ahora asumo la autoridad espiritual que no es mía, pero que tú me diste, sobre mi familia.

Asumiendo esta autoridad espiritual, digo:

Perdón, Señor, por los pecados de la familia que me diste. Asumo sobre mí estos pecados, como tú asumiste sobre tí los pecados de tu pueblo, los pecados de la familia que el Padre te dio. Tú fuiste hasta la cruz y derramaste tu Sangre por esta familia.

Señor, te pido perdón por todos los pecados de pensamientos, de juicios, de palabras, de sentimientos, de emociones que – por mi culpa o sin mi culpa –mi familia cometió.

Te pido perdón por todos los pecados de omisión de mi familia. Por todo aquello que mis parientes queridos hicieron, disgustando y ofendiendo tu Corazón, disgustando y hiriendo a mis hermanos.
Yo y mi casa rompemos con el pecado, ya no queremos pecar. Yo y mi casa ya no queremos ser una “hija apóstata”. Ya no queremos quedarnos vagando por caminos errados, por los caminos de la tentación, resbalando en el pecado y dando apertura a él.

Yo y mi casa decimos como Domingo Sávio: “La muerte, pero no el pecado. Antes morir que pecar”.
Sabemos de nuestra fragilidad, Señor, pero firmes en la fe, firmes en tu poder, en el poder de tu cruz, hacemos esta proclamación: “Mi casa y yo rompemos con el pecado”. Mi Señor y mi Dios, lávanos ahora con tu Sangre preciosa. Lava toda mi casa, mi familia, a todos aquellos que bondadosamente me diste. Amén

Mons. Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
fuente y foto Portal Canción Nueva en español

BENDICIÓN AL ALBA


Señor y Dios nuestro,
te presentamos en este inicio de semana a nuestros hermanos y amigos,
a cuantos acompañan nuestro caminar. 
Otórganos ser libres de toda atadura, de todo miedo,
de toda preocupación que quiera gobernar y mandar en nuestras vidas.
Tú, Divino y Santo Alfarero,
Tú, hacedor de nuestras vidas,
Sólo Tú nos conoces y sabes lo que nos conviene.
Actúa en nuestro favor.
Bendice este día derramando alegría, gozo y paz.
Fortaleciendo y animando.
Renovando y restaurando.
Posa Tu Mirada de Padre, Hermano y Amigo,
y acompáñanos haciéndonos crecer en santidad.
¡Amén!

ROSARIO DE LIBERACION Y SANACION



+En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Señor Jesús escucha mi oración
hoy quiero repetir tu nombre 205 veces
para que me vayas liberando, a través de esta oración
y a través de repetir tu nombre tantas veces,
te pido vayas liberándome señor de los traumas,
de los vicios, de los odios, de los rencores,
de los resentimientos, que vaya huyendo de mi vida la influencia del demonio,
a través de tu glorioso nombre Jesús quede atado
todo espíritu de perturbación, todo espíritu de envidia,
todo espíritu de lujuria, todo espíritu de vicio y de corrupción,
todo espíritu de calumnia, todo espíritu de gula,
todo espíritu de pereza, todo espíritu de soberbia,
que el nombre de Jesús someta todo aquello
que esta dañando mi dignidad de hija de Dios
para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo,
en la tierra y en los abismos y toda lengua proclame que Jesús es el Señor,

Hoy quiero decirte como el ciego de Jericó,
Jesús ten piedad de mi,
Hoy quiero repetirte aquellas palabras del Evangelio;
Jesús sáname.

Hoy quiero repetirte aquella petición
que te hicieron aquellos poseídos Jesús libérame,
Jesús sálvame;
Hoy Jesús se levanta mi voz para que con esta oración
tu nombre al ser repetido tantas veces
sea la espada afilada por la cual caiga el enemigo a tus pies,
hoy quiero repetir tu dulce nombre Jesús para que
el Padre al escuchar tu nombre glorioso,
tenga compasión de mi, tenga compasión de mis enfermedades.

Bendito seas Jesús, Alabado seas Jesús,
Glorificado seas Jesús. Libérame Jesús,
libérame Jesús del odio, del vicio,
de la apatía religiosa; libérame Jesús de la influencia maligna,
¡rompe las cadenas que me han atado al mal a través de esta alabanza!

Todos juntos decimos
Creo en Dios Padre todopoderoso...

Para rezar éste Rosario de Liberación usaremos un simple rosario
En cada cuenta pequeña estaremos proclamando el Santo Nombre de Jesús

Al Comenzar la Decena juntos diremos ésta jaculatoria:
            "Si Jesús me libera, quedo verdaderamente liberado"
Decimos Juntos:
            "Si Jesús me libera, quedo verdaderamente liberado"
Repitamos una vez más:
            "Si Jesús me libera, quedo verdaderamente liberado"

PRIMER MISTERIO
Al Nombre de Jesús diremos juntos:
            ¡Ten piedad de Mi!
(10 VECES)
¡JESUS!   ----    Ten piedad de mí!
¡JESUS!   ----    Ten piedad de mí!
¡JESUS!   ----    Ten piedad de mí!

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
Así como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

"Si Jesús me libera quedo verdaderamente liberado".
Repetimos:
 "Si Jesús me libera quedo verdaderamente liberado".

Por el Santo Nombre de Jesús Padre, te pido que me liberes,
por el Santo Nombre de tu Hijo Jesucristo sana mis enfermedades,
por el Santo Nombre de tu Hijo Jesucristo libera a mi familia,
libera mi casa, por el Santo Nombre de tu Hijo Jesucristo
libérame de todos mis enemigos, por el Santo Nombre de tu Hijo Jesucristo,
libérame Jesús de la corrupción y los vicios,
por el Santo Nombre de tu Hijo Jesucristo,
libérame Jesús de la desgracia, de la pobreza,
de los fracasos, de los accidentes, de las enfermedades,
liberame de la lujuria, de la ira, de la soberbia,
de la pereza, de la gula, de la envidia, de la avaricia.
Al Nombre de Jesús toda rodilla se doble, en la tierra en el Cielo y los abismos,
y toda lengua proclame que Jesús es el Señor.

SEGUNDO MISTERIO
Al Nombre de Jesús diremos juntos:
                ¡SÁNAME!
(10 VECES)
¡JESUS!   ----    ¡sáname!
¡JESUS!   ----    ¡sáname!
¡JESUS!   ----    ¡sáname!


Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Así como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

"Si Jesús me libera quedo verdaderamente liberado".
Repetimos:
 "Si Jesús me libera quedo verdaderamente liberado".

Padre Santo, Padre Bueno, Padre Misericordioso,
por el amor que le tienes a tu Hijo Jesucristo, y por su dulce Nombre,
hoy te pido que tengas compasión de mis enfermedades físicas y espirituales,
que me liberes de la los opresion.
Padre bueno: muchos hombres y mujeres estamos oprimidos,
por los vicios, por el resentimiento, por el recuerdo de una amarga infancia,
por el abandono de un padre o de una madre.
Padre bueno: por el dulce Nombre de tu Hijo Jesucristo,
libéranos; muchos hombres y mujeres hemos andado en la corrupción y el pecado;
en la brujería, en los horóscopos;
en la ouija, en el satanismo,
¡libéranos por el Santo Nombre de tu Hijo Jesucristo,
porque al Nombre de Jesús toda rodilla se dobla en el Cielo,
en la tierra y los abismos, y toda lengua proclama que Jesús es el Señor.

TERCER MISTERIO
Al Nombre de Jesús diremos juntos:
                ¡SÁLVAME!
(10 VECES)
¡JESUS!   ----    ¡SÁLVAME!
¡JESUS!   ----    ¡SÁLVAME!
¡JESUS!   ----    ¡SÁLVAME!

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
Así como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

"Si Jesús me libera quedo verdaderamente liberado".
Repetimos:
 "Si Jesús me libera quedo verdaderamente liberado".

Al Nombre de Jesús ¡huye el espíritu de la lujuria!,
al Nombre de Jesús ¡huye el espíritu de la ambición!,
al Nombre de Jesús ¡huye el espíritu del resentimiento y del odio!,
al Nombre de Jesús ¡huye el espíritu de pereza espiritual!,
al Nombre de Jesús ¡huye el espíritu de la ira, al Nombre de Jesús
¡huye el espíritu de la gula, al Nombre de Jesús
¡huye el espíritu de la soberbia.

CUARTO MISTERIO
Al Nombre de Jesús diremos juntos:
                ¡LIBÉRAME!
(10 VECES)
¡JESUS!   ----    ¡LIBÈRAME!
¡JESUS!   ----    ¡LIBÉRAME!
¡JESUS!   ----    ¡LIBÉRAME!

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Así como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

"Si Jesús me libera quedo verdaderamente liberado".
Repetimos:
 "Si Jesús me libera quedo verdaderamente liberado".

¡Bendito seas Señor!¡Alabado sea el Señor!,
a ti el honor y la Gloria;
¡Oh dulce Nombre de Jesús!
¡Oh dulce Nombre de Jesús!
¡Oh dulce Nombre de Jesús!
¡Ten compasión de tu pueblo Señor!, ten compasión de tu pueblo.

QUINTO MISTERIO
Al Nombre de Jesús diremos juntos:
                ¡SÁNAME, SÁLVAME, LIBÉRAME!
(10 VECES)
¡JESUS!   ----    SÁNAME, SÁLVAME, LIBÉRAME!
¡JESUS!   ----    SÁNAME, SÁLVAME, LIBÉRAME!
¡JESUS!   ----    SÁNAME, SÁLVAME, LIBÉRAME!


Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo. Así como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

"Si Jesús me libera quedo verdaderamente liberado".
Al Nombre de Jesús toda rodilla se dobla, en el Cielo,
en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame que Jesús es el Señor.

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
Líbranos Señor de todo mal.

Terminamos orando juntos a la Madre del Cielo:

"Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia. Vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te Salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea pues, Señora, abogada nuestra vuelve a nosotros esos Tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de Tu vientre, oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, Para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo." Amen.

martes, 5 de mayo de 2020

NOVENA A LAS MANOS ENSANGRENTADAS DE JESÚS

PRIMER DÍA LA FE

“A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.
Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua».
«Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.
Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».
En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?».
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.
Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios».
Mateo 14, 25 ss.

Súplica

Jesús, fuertes olas de desesperación envisten contra mí. Aumenta mi fe porque estoy con miedo de hundirme en el mar de la angustia y el dolor.

Como lo hiciste con Pedro, te suplico que me extiendas tus manos poderosas y, con autoridad de Hijo de Dios, órdenes al mal que se aparte de mí ahora y para siempre.

Amén.


Repite con mucho fervor, 12 veces:


Jesús, por el poder de Tu Sangre Redentora, suplico que aumentes mi Fe.


Oración de sanación para ser repetida cada día.

Jesús coloca tus manos benditas ensangrentadas, llagadas y abiertas sobre mí en este momento. Me siento completamente sin fuerzas para seguir cargando mis cruces. Necesito que la fuerza y el poder de tus manos, que soportaron el más profundo dolor al ser clavadas en la cruz me levanten y me curen ahora. Jesús, no pido solamente por mí, sino también por todos aquellos que más amo. Necesitamos desesperadamente de sanación física y espiritual a través del toque consolador de tus manos ensangrentadas e infinitamente poderosas. Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y de la infinidad de mis pecados, que es Dios, Omnipotente y Misericordioso quien actúa y realiza lo imposible. Con fe y total confianza puedo decir: Manos ensangrentadas de Jesús, Manos heridas allí en la Cruz, ven a tocarme. ¡Ven, Señor Jesús!


Termina el primer día rezando un Padre Nuestro y una Gloria para agradecer las gracias y milagros que serán realizados a través de las manos ensangrentadas de Jesús en esta Novena.


SEGUNDO DÍA LA HUMILDAD

"Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin.
Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura.
Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: « ¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?
Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy.
Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros.
Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes."
Juan 13

Súplica
Jesús, Tú sabes que poco disponible estoy para el servicio, y cuánto deseo ser servido. No quiero seguir siendo así. Con tus manos humildes, arranca todo el orgullo que todavía me impide lavar los pies de los otros, especialmente de aquellos más cercanos a mí.

Amén.

Repite con mucho fervor, 12 veces:

Jesús, por el poder de Tu Sangre Redentora, suplico que aumentes el don del servicio.

Oración de sanación para ser repetida cada día.

Jesús coloca tus manos benditas ensangrentadas, llagadas y abiertas sobre mí en este momento. Me siento completamente sin fuerzas para seguir cargando mis cruces. Necesito que la fuerza y el poder de tus manos, que soportaron el más profundo dolor al ser clavadas en la cruz me levanten y me curen ahora. Jesús, no pido solamente por mí, sino también por todos aquellos que más amo. Necesitamos desesperadamente de sanación física y espiritual a través del toque consolador de tus manos ensangrentadas e infinitamente poderosas. Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y de la infinidad de mis pecados, que es Dios, Omnipotente y Misericordioso quien actúa y realiza lo imposible. Con fe y total confianza puedo decir: Manos ensangrentadas de Jesús, Manos heridas allí en la Cruz, ven a tocarme. ¡Ven, Señor Jesús!

Termina el primer día rezando un Padre Nuestro y una Gloria para agradecer las gracias y milagros que serán realizados a través de las manos ensangrentadas de Jesús en esta Novena.

TERCER DÍA  EL PERDÓN
Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?”. Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra”. E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?”. Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante».
Juan 8, 3ss

Súplica

Jesús, como la pecadora de este evangelio, necesito muchísimo de tu perdón. Con tus manos benditas, toca ahora y transforma mi corazón, tan duro como esas piedras en las manos de los fariseos, en un corazón de carne, que sepa perdonar porque fue perdonado por Ti. Amén

Repite con mucho fervor, 12 veces:

Jesús, por el poder de Tu Sangre redentora, suplico tu perdón y la gracia de aprender a perdonar.


Oración de sanación para ser repetida cada día.

Jesús coloca tus manos benditas ensangrentadas, llagadas y abiertas sobre mí en este momento.


Me siento completamente sin fuerzas para seguir cargando mis cruces.

Necesito que la fuerza y el poder de tus manos, que soportaron el más profundo dolor al ser clavadas en la cruz me levanten y me curen ahora.

Jesús, no pido solamente por mí, sino también por todos aquellos que más amo.

Necesitamos desesperadamente de sanación física y espiritual a través del toque consolador de tus manos ensangrentadas e infinitamente poderosas.

Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y de la infinidad de mis pecados, que es Dios, Omnipotente y Misericordioso quien actúa y realiza lo imposible.

Con fe y total confianza puedo decir: Manos ensangrentadas de Jesús, Manos heridas allí en la Cruz, ven a tocarme.


¡Ven, Señor Jesús!

Termina el primer día rezando un Padre Nuestro y una Gloria para agradecer las gracias y milagros que serán realizados a través de las manos ensangrentadas de Jesús en esta Novena.

CUARTO DÍA LA PUREZA
“Le trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: «Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos». Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.”
Mateo 19, 13-15

Súplica

Jesús, vuelve tu mirar a mi infancia, cuando solo había pureza en mí. Dame de nuevo aquel corazón puro. 

Contigo sé que eso es posible. Con tus manos purísimas, purifica mi interior y devuélveme la alegría de hacer de este pobre corazón tu morada. Amén.

Repite con mucho fervor, 12 veces:

Jesús, por el poder de tu Sangre Redentora, suplico que purifiques mi corazón.

Oración de sanación para ser repetida cada día.
Jesús coloca tus manos benditas ensangrentadas, llagadas y abiertas sobre mí en este momento. Me siento completamente sin fuerzas para seguir cargando mis cruces. Necesito que la fuerza y el poder de tus manos, que soportaron el más profundo dolor al ser clavadas en la cruz me levanten y me curen ahora. Jesús, no pido solamente por mí, sino también por todos aquellos que más amo. Necesitamos desesperadamente de sanación física y espiritual a través del toque consolador de tus manos ensangrentadas e infinitamente poderosas. Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y de la infinidad de mis pecados, que es Dios, Omnipotente y Misericordioso quien actúa y realiza lo imposible. Con fe y total confianza puedo decir: Manos ensangrentadas de Jesús, Manos heridas allí en la Cruz, ven a tocarme. ¡Ven, Señor Jesús!

Termina el primer día rezando un Padre Nuestro y una Gloria para agradecer las gracias y milagros que serán realizados a través de las manos ensangrentadas de Jesús en esta Novena.

QUINTO DÍA LA SANACIÓN
Cuando salieron de Jericó, mucha gente siguió a Jesús.
Había dos ciegos sentados al borde del camino y, al enterarse de que pasaba Jesús, comenzaron a gritar: « ¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!».
La multitud los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban más: « ¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!».
Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó: « ¿Qué quieren que haga por ustedes?».
Ellos le respondieron: «Señor, que se abran nuestros ojos».
Jesús se compadeció de ellos y tocó sus ojos. Inmediatamente, recobraron la vista y lo siguieron.
Mateo 20,29

Súplica
Me coloco hoy también en tu camino para suplicar: Jesús, Hijo de David, ¡ten piedad de mí! Señor, vuelve a mi tu mirar y mira como mi cuerpo, mi mente y mi alma necesitan urgentemente de sanación. Impone sobre mi tus manos milagrosas y realiza esta sanación profunda y total que tanto espero para poder servirte más y mejor. Amén.

Repite con mucho fervor, 12 veces:

Jesús, por el poder de Tu Sangre Redentora, suplico mi sanación profunda y total.

Oración de sanación para ser repetida cada día.
Jesús coloca tus manos benditas ensangrentadas, llagadas y abiertas sobre mí en este momento. Me siento completamente sin fuerzas para seguir cargando mis cruces. Necesito que la fuerza y el poder de tus manos, que soportaron el más profundo dolor al ser clavadas en la cruz me levanten y me curen ahora.

Jesús, no pido solamente por mí, sino también por todos aquellos que más amo. Necesitamos desesperadamente de sanación física y espiritual a través del toque consolador de tus manos ensangrentadas e infinitamente poderosas.

Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y de la infinidad de mis pecados, que es Dios, Omnipotente y Misericordioso quien actúa y realiza lo imposible. Con fe y total confianza puedo decir: Manos ensangrentadas de Jesús, Manos heridas allí en la Cruz, ven a tocarme. ¡Ven, Señor Jesús!

Termina el día rezando un Padre Nuestro y una Gloria para agradecer las gracias y milagros que serán realizados a través de las manos ensangrentadas de Jesús en esta Novena.

SEXTO DÍA EL ALIMENTO
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto es mi Cuerpo». Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados.
Mateo 26, 26

Súplica

Jesús, mi corazón desborda de gratitud porque, aun sabiendo que jamás tendría merecimiento para recibir tal gracia, tú te haces alimento en el altar, ofreciéndote a mí por las manos del sacerdote y ministros, extensión de tus manos generosas. Dame la gracia de siempre buscarte con ardor, para que yo no desfallezca en el medio de la jornada, rumbo a tu encuentro.

Repite con mucho fervor, 12 veces:

Jesús, por el poder de Tu Sangre Redentora, suplico que jamás me falte el pan de vida.

Oración de sanación para ser repetida cada día.

Jesús coloca tus manos benditas ensangrentadas, llagadas y abiertas sobre mí en este momento. Me siento completamente sin fuerzas para seguir cargando mis cruces. Necesito que la fuerza y el poder de tus manos, que soportaron el más profundo dolor al ser clavadas en la cruz me levanten y me curen ahora. Jesús, no pido solamente por mí, sino también por todos aquellos que más amo. Necesitamos desesperadamente de sanación física y espiritual a través del toque consolador de tus manos ensangrentadas e infinitamente poderosas. Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y de la infinidad de mis pecados, que es Dios, Omnipotente y Misericordioso quien actúa y realiza lo imposible. Con fe y total confianza puedo decir: Manos ensangrentadas de Jesús, Manos heridas allí en la Cruz, ven a tocarme. ¡Ven, Señor Jesús!

Termina el primer día rezando un Padre Nuestro y una Gloria para agradecer las gracias y milagros que serán realizados a través de las manos ensangrentadas de Jesús en esta Novena.

SÉPTIMO DÍA –LA CRUZ
Cuando llegaron al lugar llamado «del Cráneo», lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. E l velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús, con un grito, exclamó: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y diciendo esto, expiró. Lucas 23

Súplica

Jesús, hoy entendí por qué abrazaste con tanto amor tu cruz. Es que a través de ella probabas tu amor eterno por mí, y conquistabas, bajo el precio de tu Preciosísima Sangre, mi salvación. Con ayuda de tus manos llagadas, a partir de ahora, quiero abrazar también con amor mi cruz, pues entendí que sólo a través de ella podré ser eternamente feliz contigo.

Repite con mucho fervor, 12  veces:

Jesús, por el poder de tu Sangre Redentora, suplico la gracia de soportar mi cruz de cada día.

Oración de sanación para ser repetida cada día.

Jesús coloca tus manos benditas ensangrentadas, llagadas y abiertas sobre mí en este momento. Me siento completamente sin fuerzas para seguir cargando mis cruces. Necesito que la fuerza y el poder de tus manos, que soportaron el más profundo dolor al ser clavadas en la cruz me levanten y me curen ahora. Jesús, no pido solamente por mí, sino también por todos aquellos que más amo. Necesitamos desesperadamente de sanación física y espiritual a través del toque consolador de tus manos ensangrentadas e infinitamente poderosas. Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y de la infinidad de mis pecados, que es Dios, Omnipotente y Misericordioso quien actúa y realiza lo imposible. Con fe y total confianza puedo decir: Manos ensangrentadas de Jesús, Manos heridas allí en la Cruz, ven a tocarme. ¡Ven, Señor Jesús!

Termina el día rezando un Padre Nuestro y una Gloria para agradecer las gracias y milagros que serán realizados a través de las manos ensangrentadas de Jesús en esta Novena.

OCTAVO DÍA – LA MADRE

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

Juan 19, 25

Súplica del octavo día de la novena

Jesús, tu madre, que fue la primera en verte, tomarte en brazos y besar tus manitos en Belén, fue también la primera en ver, tomarte en brazos y besar tus manos adoradas, atravesadas y ensangrentadas, cuando te depositaron sin vida, en su regazo.

Acepto hoy llamarla "madre mía", deseando que ella este conmigo, conduciéndome de la mano, ahora y en la hora de mi muerte, como siempre estuvo conmigo. Amén. 

Repite con mucho fervor, 12 veces:

Jesús, por el poder de Tu Sangre Redentora, suplico la presencia maternal de María junto a mí.


Oración de sanación para ser repetida cada día.
Jesús coloca tus manos benditas ensangrentadas, llagadas y abiertas sobre mí en este momento.

Me siento completamente sin fuerzas para seguir cargando mis cruces.

Necesito que la fuerza y el poder de tus manos, que soportaron el más profundo dolor al ser clavadas en la cruz me levanten y me curen ahora.

Jesús, no pido solamente por mí, sino también por todos aquellos que más amo.

Necesitamos desesperadamente de sanación física y espiritual a través del toque consolador de tus manos ensangrentadas e infinitamente poderosas.

Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y de la infinidad de mis pecados, que es Dios, Omnipotente y Misericordioso quien actúa y realiza lo imposible.

Con fe y total confianza puedo decir: Manos ensangrentadas de Jesús, Manos heridas allí en la Cruz, ven a tocarme.

¡Ven, Señor Jesús!


Termina el día rezando un Padre Nuestro y una Gloria para agradecer las gracias y milagros que serán realizados a través de las manos ensangrentadas de Jesús en esta Novena.

NOVENO DÍA
LA PERSEVERANCIA

“Estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: « ¡La paz esté con ustedes!”. Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomas respondió: « ¡Señor mío y Dios mío!
Juan 20, 29

Última súplica de nuestra novena

Jesús, en tus manos resucitadas y extendidas en mi dirección, deposito mi vida y te concedo, mi Señor y mi Dios, plena libertad para que dispongas de mí según tu santa voluntad.

Dame la gracia de la fidelidad total hasta el último instante de mi vida y seré estaré eternamente agradecido. Amén.

Repite con mucho fervor, 12  veces:


Jesús, por el poder de Tu Sangre Redentora, suplico la gracia de ser fiel hasta el fin.


Oración de sanación para ser repetida cada día.

Jesús coloca tus manos benditas ensangrentadas, llagadas y abiertas sobre mí en este momento. Me siento completamente sin fuerzas para seguir cargando mis cruces. Necesito que la fuerza y el poder de tus manos, que soportaron el más profundo dolor al ser clavadas en la cruz me levanten y me curen ahora. Jesús, no pido solamente por mí, sino también por todos aquellos que más amo. Necesitamos desesperadamente de sanación física y espiritual a través del toque consolador de tus manos ensangrentadas e infinitamente poderosas. Reconozco, a pesar de todas mis limitaciones y de la infinidad de mis pecados, que es Dios, Omnipotente y Misericordioso quien actúa y realiza lo imposible. Con fe y total confianza puedo decir: Manos ensangrentadas de Jesús, Manos heridas allí en la Cruz, ven a tocarme. ¡Ven, Señor Jesús!


Termina la novena rezando un Padre Nuestro y una Gloria para agradecer las gracias y milagros que serán realizados a través de las manos ensangrentadas de Jesús.



35-40 Marzo 22, 1938

  35-40 Marzo 22, 1938  En cuanto la criatura se decide a vivir en el Divino Querer, todas las cosas se cambian para ella, y viene puesta en...